CUADERNO DE CAMPO

Un impulso de aire africano


14
Mayo
2015

Desde hace más de una semana parece consolidarse una situación atmosférica propia del verano más riguroso. El dominio de las altas presiones en el sur de Europa y norte de África ha propiciado una irrupción de aire cálido que se está dejando notar, de manera muy marcada, estas últimas jornadas y muy probablemente durante los próximos días. Acompañando a estas temperaturas elevadas, se hace evidente la llegada de polvo en suspensión en altura procedente del norte de África, impulsado por la persistencia de vientos de componente sur. Este fenómeno se hace especialmente visible con la salida y la puesta del sol, cuando el cielo adquiere una tonalidad poco habitual.

Una situación nada normal (se han alcanzado temperaturas máximas record para el mes de mayo en algunas localidades de la península Ibérica) que podría estar detrás de las recientes observaciones de aves norteafricanas en las costas europeas del Mediterráneo occidental, como el colirrojo diademado Phoenicurus moussieri (un macho en el delta de l’Ebre) o la collalba negra de Brehm Oenanthe leucopyga (un macho en el sur de Francia) y que parece estar propiciando la llegada de aves del sur de Europa en localidades localizadas más al norte (una cerceta pardilla en Cantabria, la garcilla cangrejera en Pontevedra o Navarra o la terrera común en Asturies; véase www.reservoirbirds.com).

De momento este avance de calor africano nos ha traído un correlimos acuminado Calidris acuminata (tercera cita para l’Albufera), una especie siberiana que nada tiene que ver con el continente vecino, por lo que tendremos que estar muy atentos a los registros de aves que puedan obtenerse a lo largo de los próximos días y a cómo esta situación extrema puede afectar el incipiente desarrollo del periodo de nidificación de muchas aves acuáticas en l’Albufera.

Publicado en

Tiempo de polluelas


16
Abr
2015

Nos encontramos inmersos en plena época de migración prenupcial, momento en los que infinidad de especies de aves migratorias vuelven a sus zonas de cría desde sus cuarteles de invierno. Las polluelas se encuentran entre estas especies que ahora mismo están realizando sus desplazamientos migratorios hacia sus lugares de reproducción.

Las polluelas pertenecen a la familia de los rálidos, al igual que la focha común (Fulica atra), el calamón (Porphyrio porphyrio) o la gallineta común (Gallinula chloropus) entre otros, siendo éstas los rálidos más pequeños de Europa. Únicamente contamos con tres especies en nuestro continente: la polluela pintoja (Porzana porzana), la polluela bastarda (Porzana parva) y la polluela chica (Porzana pusilla).

Las polluelas, dado su pequeño tamaño y el hábitat que utilizan, son aves relativamente difíciles de detectar, ya que son especies adaptadas a vivir en la espesura de la vegetación palustre de las zonas húmedas. El paso prenupcial es el mejor momento para poder observar a estas elusivas aves, ya que durante el paso postnupcial apenas se registra alguna observación y no son especies que normalmente invernen en nuestras latitudes, aunque existe algún registro invernal anecdótico. Las polluelas son aves migradoras que invernan, en su mayoría, en África subsahariana, aunque en menor medida también en Próximo Oriente (Beaman y Madge, 1998). Sus áreas de reproducción en Europa se extienden principalmente por el este del continente y de manera más dispersa en Centroeuropa. En España únicamente cría de manera regular, aunque de forma escasa y puntual, la polluela chica, principalmente en humedales del sur peninsular como Marismas del Guadalquivir y en menor medida en el Delta del Ebro, aunque se ha comprobado su reproducción puntual en otras zonas peninsulares, incluyendo la Comunidad Valenciana (Dies & Dies, 1994). Respecto a la polluela bastarda y pintoja, aunque la Península Ibérica no parece entrar dentro de su área de reproducción, se han registrado ocasionalmente casos puntuales de cría en diferentes zonas peninsulares (Martí y Del Moral, 2003).

Las primeras citas de polluelas en la Comunidad Valenciana durante el paso prenupcial suelen darse a finales de febrero, alargándose hasta el mes de abril o incluso principios de mayo. La polluela pintoja es, con diferencia, la especie que se observa con más asiduidad, siendo además la primera especie en aparecer, seguida por la polluela bastarda y por último la polluela chica, la especie más escasa y la que se observa con menor frecuencia durante el paso migratorio. En la Comunidad Valenciana se dan años en los que no se registra ninguna cita de esta especie.

Como cabe esperar, aún siendo aves muy similares respecto al tipo de hábitat que utilizan, cada especie tiene unas preferencias concretas respecto a tipo de vegetación, profundidad de las aguas o cobertura vegetal, aunque estas preferencias de hábitat parecen tener mayor importancia en sus lugares de cría. Durante la migración, aunque si tienen oportunidad eligen los hábitats adecuados para cada especie, sí parece que son más flexibles a la hora de elegir las zonas donde paran a alimentarse y descansar durante varios días.

La polluela pintoja, durante su migración, puede ser observada en bordes de lagunas con abundante vegetación palustre como carrizo o enea, poca profundidad y preferentemente con algo de barro en sus orillas. Suele ser la primera especie en observarse en nuestro territorio.

La polluela bastarda está adaptada a zonas más profundas y suele verse en bordes de lagunas o canales profundos con abundante vegetación, aunque tampoco es raro verla en zonas muy similares a las descritas para la polluela pintoja, lo que nos da una idea de que, durante la migración, son más flexibles respecto al hábitat que utilizan. Se trata de la única especie de polluela que tiene dimorfismo sexual.

La polluela chica prefiere zonas de juncos inundadas, con escasa profundidad y abundante cobertura de agua dulce o incluso salina. No son raras las citas durante su migración en desembocaduras de ríos, con abundante vegetación acuática, escasa profundidad y buena cobertura de vegetación en sus orillas. Normalmente es la última especie en llegar a nuestras latitudes.

Se trata de un grupo de especies de hábitos matinales y crepusculares, lo que dificulta aún más su detección, no obstante, durante la migración, probablemente ante su mayor necesidad de alimentarse para recuperar fuerzas y seguir su migración, esta circunstancia no resulta tan patente, pudiéndose observar, incluso, a cualquier hora del día.

Algunas recomendaciones para buscar estas elusivas aves durante los meses de migración prenupcial serían buscar hábitats apropiados, como bordes de lagunas con escasa profundidad y algo de barro y con abundante cobertura vegetal cerca y sobre todo paciencia, mucha paciencia. Normalmente las polluelas suelen realizar los mismos recorridos para alimentarse, por lo que es recomendable vigilar las zonas donde antes se ha visto alguna polluela, ya que casi con toda seguridad, volverá a pasar por esa zona una vez haya completado su recorrido. Aunque son de carácter tímido y desaparecen con suma facilidad entre la vegetación, si se permanece sentado y quieto, la polluela, pasado un tiempo, suele confiarse y llegar a ignorarnos casi por completo, llegando a alimentarse a escasos metros del observador.

En diferentes zonas peninsulares, como las Marismas del Guadalquivir o el Delta del Ebro, la polluela chica se reproduce en los mismos arrozales, ya que éstos proporcionan un hábitat adecuado respecto a cobertura vegetal, escasa profundidad y recursos tróficos. Orellana, en su "Catálogo dels pardals de l'Albufera" escrito en el siglo XVIII, cita a la especie como reproductora en l'Albufera, circunstancia que a día de hoy no ha podido corroborarse. No obstante, el hecho que de actualmente esta especie se reproduzca en hábitats idénticos a los que podemos encontrar en l'Albufera (arrozales), supone un nuevo reto para los ornitólogos el poder encontrar algún día la especie reproduciéndose en el parque natural.

La búsqueda de polluelas siempre supone una apuesta para los amantes de las aves que queda recompensada cuando encuentras alguna y puedes observarla a placer alimentándose en el borde de la vegetación. Un buen momento para tratar de dar con ellas…


BIBLIOGRAFÍA.

Mark Beaman & Steve Madge, 1998. The Handbook of Bird Identification for Europe and the Western Paleartic. Ediciones Omega, S.A., Barcelona.

J. Ignacio Dies & Bosco Dies, 1994. Anuario Ornitológico de la Comunidad Valenciana 1992. Vol. 5. Estación Ornitológica Albufera-SEO. Avda. Los Pinares 106, 46012 Valencia.

Martí, R. & Del Moral, J. C. (Eds) 2003. Atlas de las Aves Reproductoras de España. Dirección General de Conservación de la Naturaleza-SEO. Madrid.

 

Texto redactado por: Toni Alcocer 

Observación de una curruca sahariana Sylvia deserti en L’Albufera de Valencia


22
Mar
2015

La tarde del sábado 4 de octubre de 2014, Bruno Hubert, un residente francés que ha ejercido de profesor en Valencia durante varias décadas, visitó el tramo de dunas de La Malladeta en La Devesa de L’Albufera. Cuando alcanzó las dunas que se extienden junto al mar y frente al Casal d’Esplai (coordenadas: 39º19'06''N - 00º18'22''W; término municipal de Valencia), encontró un pajarillo que levantó el vuelo a su paso, pudiendo apreciar que era de un color raro, muy claro, casi anaranjado; (y comentó) mi primera idea: un canario que se habrá escapado…

El observador llevaba una cámara fotográfica analógica Olympus OM2, con un teleobjetivo de 200 mm y una película fotográfica para diapositivas, con la que pudo obtener una única imagen antes de que el ave levantara finalmente el vuelo hasta otra zona más alejada, sin que pudiera ser localizada posteriormente. Esta diapositiva digitalizada se reproduce aquí, junto con una ampliación en la que se observa el ave con mayor detalle.

El pájaro parecía ser una curruca pequeña y actuaba como tal: no muy tímida pero siempre a distancia prudencial, muy activa y además con vuelos muy bajos y posándose siempre en el suelo de arena. No se vieron plumas oscuras en ninguna parte de su plumaje. La curruca pudo ser observada levantando el vuelo en tres ocasiones, siempre a muy poca altura y posándose en la arena. El hecho de que se posara reiteradamente en el suelo, en vez de adentrarse en la vegetación, le pareció muy raro al observador.

Al regresar a casa, pudo identificar a la curruca como Desert Warbler en su “Guía de las aves de Europa” de Bruun & Singer (p. 239) dada la característica coloración observada, un beige uniforme, entre canela y miel claro. Tras revelar el carrete y digitalizar la única diapositiva meses más tarde, la cita fue comunicada al personal del Centro de Recuperación de Fauna “La Granja” de la Generalitat Valenciana que contactaron con los editores de BirdingAlbufera. La descripción general del ave realizada durante la observación de campo y el estudio de la imagen obtenida permiten identificarla inicialmente como una curruca sahariana Sylvia deserti. El autor fue animado a informar de esta observación al comité de rarezas de SEO/BirdLife que establecerá la identidad definitiva de esta curruca.

En la fotografía se puede observar a un pequeño paseriforme, con una estructura corporal propia de las currucas (género Sylvia), posado en un ambiente de cresta de duna, con una vegetación propia de las dunas embrionarias de La Devesa, entre las que se reconoce cuernecillo de mar Lotus creticus, oruga de mar Cakile marítima y junco de mar Cyperus capitatus. La curruca, de pequeño tamaño y cola corta, presenta las partes superiores de color ocre claro, con terciarias aparentemente lisas, tonos algo anaranjados en la cabeza y partes inferiores pálidas. Las patas son de color amarillento claro y el pico es amarillento, con la base de la mandíbula superior más clara.

La curruca sahariana es una especie extendida por el noroeste de África, desde el Sáhara occidental hasta Libia. Ha sido recientemente separada de la curruca desértica Sylvia nana que se extiende desde el Caspio oriental hasta el noroeste de China (Shirihai et al., 2001). Ambos taxones difieren en su carácter migratorio (más marcado en la oriental), plumaje, morfología y canto. En España se conocen cuatro citas de curruca sahariana en las islas Canarias y una única cita peninsular, realizada en el Clot de Galvany (Elx, Alicante) el 28 de octubre de 2011 (Gutiérrez et al., 2013). Tratándose de una especie poco migratoria, las quince observaciones europeas de curruca sahariana conocidas se localizan a corta distancia de la costa africana, en islas mediterráneas como Malta, Linosa, Sicilia, en la costa alicantina y en las islas Canarias, y han tenido lugar preferentemente en primavera, cuando estas aves se exceden al realizar sus cortos movimientos hacia el norte de regreso a las zonas de cría saharianas (véase Gutiérrez et al., 2013 para más detalles). Curiosamente, la única cita previa peninsular ha tenido lugar en octubre, como la conocida ahora en L’Albufera.

Referencias:

Gutiérrez et al. (2013). Observaciones de aves raras en España, 2011. Ardeola 60(2): 437-506.

Shirihai et al. (2001). Sylvia warblers: Identification, taxonomy and phylogeny of the genus Sylvia. Christopher Helm, A&C Black. London.

Texto redactado a partir de la información facilitada por el autor de la observación, Bruno Hubert