CUADERNO DE CAMPO

La cerceta pardilla formará parte de la Lista de Noah


22
Jun
2015

El escritor y ornitólogo Noah Strycker ha visitado L’Albufera de Valencia en su periplo alrededor del mundo con el objetivo de observar 5.000 especies de aves durante 2015. Un desafío, lanzado con la National Audubon Society de trasfondo, con el que su protagonista pretende explorar el encaje que tienen la observación de las aves y los esfuerzos de su conservación con este abarrotado nuevo mundo globalizado.

La inclusión de la cerceta pardilla entre las especies que poder añadir a su lista era un objetivo difícil de cumplir, debido a la crítica situación de la población mundial de esta anátida que se extiende por una estrecha región desde el norte de África, a lo largo del Mediterráneo, hasta Oriente Medio. A partir de la restauración del Racó de l’Olla y de su declaración como una reserva del Parc Natural de L’Albufera de Valencia, este pequeño saladar se ha convertido en la localidad más septentrional de Europa donde la cerceta pardilla cría con regularidad. Por este motivo, Noah y Gorka Gorospe, el ornitólogo que lo acompaña durante su visita por España, optaron por visitar la reserva.

Su decisión resultó acertada y tuvieron la ocasión de observar una cerceta pardilla seguida por sus pollos de cuatro semanas de vida, que se alimentaban con los abundantes invertebrados presentes en las aguas salobres de la reserva. Se trataba de la única hembra que ha criado este año en L’Albufera y su presencia puso de relevancia la grave situación que la especie está atravesando actualmente y la importancia de los esfuerzos de conservación realizados para evitar su extinción. Con esta son ya 47 las cercetas pardillas que han podido ser observadas con pollos en esta reserva desde su establecimiento en 1993.

Durante su visita a la reserva, otras tres especies del viejo mundo fueron sumadas a esa lista, entre las que se encontraron la canastera común, un limícola de regiones áridas curiosamente adaptado a alimentarse en vuelo; el correlimos zarapitín, un obstinado limícola migratorio que cría en áreas de tundra; y el martín pescador, un pequeño ictiófago de espalda azul brillante y pico robusto. Charranes, gaviotas, avocetas, tarros, flamencos: el conjunto se manifestaba bullicioso, como se corresponde con la temporada de cría avanzada en la que nos encontrábamos.

Pese a tratarse de una jornada habitual en la reserva, durante el trascurso de la visita se puso en evidencia que lo que estaba ocurriendo allí no era nada frecuente. El esfuerzo de conservación realizado para restaurar la reserva del Racó de l’Olla ha dado sus frutos y la cerceta pardilla (ocupando ahora la especie número 3.023 de la Lista de Noah) todavía sigue teniendo opciones de abandonar la lista de las especies en Peligro de Extinción.

Un impulso de aire africano


14
Mayo
2015

Desde hace más de una semana parece consolidarse una situación atmosférica propia del verano más riguroso. El dominio de las altas presiones en el sur de Europa y norte de África ha propiciado una irrupción de aire cálido que se está dejando notar, de manera muy marcada, estas últimas jornadas y muy probablemente durante los próximos días. Acompañando a estas temperaturas elevadas, se hace evidente la llegada de polvo en suspensión en altura procedente del norte de África, impulsado por la persistencia de vientos de componente sur. Este fenómeno se hace especialmente visible con la salida y la puesta del sol, cuando el cielo adquiere una tonalidad poco habitual.

Una situación nada normal (se han alcanzado temperaturas máximas record para el mes de mayo en algunas localidades de la península Ibérica) que podría estar detrás de las recientes observaciones de aves norteafricanas en las costas europeas del Mediterráneo occidental, como el colirrojo diademado Phoenicurus moussieri (un macho en el delta de l’Ebre) o la collalba negra de Brehm Oenanthe leucopyga (un macho en el sur de Francia) y que parece estar propiciando la llegada de aves del sur de Europa en localidades localizadas más al norte (una cerceta pardilla en Cantabria, la garcilla cangrejera en Pontevedra o Navarra o la terrera común en Asturies; véase www.reservoirbirds.com).

De momento este avance de calor africano nos ha traído un correlimos acuminado Calidris acuminata (tercera cita para l’Albufera), una especie siberiana que nada tiene que ver con el continente vecino, por lo que tendremos que estar muy atentos a los registros de aves que puedan obtenerse a lo largo de los próximos días y a cómo esta situación extrema puede afectar el incipiente desarrollo del periodo de nidificación de muchas aves acuáticas en l’Albufera.

Publicado en

Tiempo de polluelas


16
Abr
2015

Nos encontramos inmersos en plena época de migración prenupcial, momento en los que infinidad de especies de aves migratorias vuelven a sus zonas de cría desde sus cuarteles de invierno. Las polluelas se encuentran entre estas especies que ahora mismo están realizando sus desplazamientos migratorios hacia sus lugares de reproducción.

Las polluelas pertenecen a la familia de los rálidos, al igual que la focha común (Fulica atra), el calamón (Porphyrio porphyrio) o la gallineta común (Gallinula chloropus) entre otros, siendo éstas los rálidos más pequeños de Europa. Únicamente contamos con tres especies en nuestro continente: la polluela pintoja (Porzana porzana), la polluela bastarda (Porzana parva) y la polluela chica (Porzana pusilla).

Las polluelas, dado su pequeño tamaño y el hábitat que utilizan, son aves relativamente difíciles de detectar, ya que son especies adaptadas a vivir en la espesura de la vegetación palustre de las zonas húmedas. El paso prenupcial es el mejor momento para poder observar a estas elusivas aves, ya que durante el paso postnupcial apenas se registra alguna observación y no son especies que normalmente invernen en nuestras latitudes, aunque existe algún registro invernal anecdótico. Las polluelas son aves migradoras que invernan, en su mayoría, en África subsahariana, aunque en menor medida también en Próximo Oriente (Beaman y Madge, 1998). Sus áreas de reproducción en Europa se extienden principalmente por el este del continente y de manera más dispersa en Centroeuropa. En España únicamente cría de manera regular, aunque de forma escasa y puntual, la polluela chica, principalmente en humedales del sur peninsular como Marismas del Guadalquivir y en menor medida en el Delta del Ebro, aunque se ha comprobado su reproducción puntual en otras zonas peninsulares, incluyendo la Comunidad Valenciana (Dies & Dies, 1994). Respecto a la polluela bastarda y pintoja, aunque la Península Ibérica no parece entrar dentro de su área de reproducción, se han registrado ocasionalmente casos puntuales de cría en diferentes zonas peninsulares (Martí y Del Moral, 2003).

Las primeras citas de polluelas en la Comunidad Valenciana durante el paso prenupcial suelen darse a finales de febrero, alargándose hasta el mes de abril o incluso principios de mayo. La polluela pintoja es, con diferencia, la especie que se observa con más asiduidad, siendo además la primera especie en aparecer, seguida por la polluela bastarda y por último la polluela chica, la especie más escasa y la que se observa con menor frecuencia durante el paso migratorio. En la Comunidad Valenciana se dan años en los que no se registra ninguna cita de esta especie.

Como cabe esperar, aún siendo aves muy similares respecto al tipo de hábitat que utilizan, cada especie tiene unas preferencias concretas respecto a tipo de vegetación, profundidad de las aguas o cobertura vegetal, aunque estas preferencias de hábitat parecen tener mayor importancia en sus lugares de cría. Durante la migración, aunque si tienen oportunidad eligen los hábitats adecuados para cada especie, sí parece que son más flexibles a la hora de elegir las zonas donde paran a alimentarse y descansar durante varios días.

La polluela pintoja, durante su migración, puede ser observada en bordes de lagunas con abundante vegetación palustre como carrizo o enea, poca profundidad y preferentemente con algo de barro en sus orillas. Suele ser la primera especie en observarse en nuestro territorio.

La polluela bastarda está adaptada a zonas más profundas y suele verse en bordes de lagunas o canales profundos con abundante vegetación, aunque tampoco es raro verla en zonas muy similares a las descritas para la polluela pintoja, lo que nos da una idea de que, durante la migración, son más flexibles respecto al hábitat que utilizan. Se trata de la única especie de polluela que tiene dimorfismo sexual.

La polluela chica prefiere zonas de juncos inundadas, con escasa profundidad y abundante cobertura de agua dulce o incluso salina. No son raras las citas durante su migración en desembocaduras de ríos, con abundante vegetación acuática, escasa profundidad y buena cobertura de vegetación en sus orillas. Normalmente es la última especie en llegar a nuestras latitudes.

Se trata de un grupo de especies de hábitos matinales y crepusculares, lo que dificulta aún más su detección, no obstante, durante la migración, probablemente ante su mayor necesidad de alimentarse para recuperar fuerzas y seguir su migración, esta circunstancia no resulta tan patente, pudiéndose observar, incluso, a cualquier hora del día.

Algunas recomendaciones para buscar estas elusivas aves durante los meses de migración prenupcial serían buscar hábitats apropiados, como bordes de lagunas con escasa profundidad y algo de barro y con abundante cobertura vegetal cerca y sobre todo paciencia, mucha paciencia. Normalmente las polluelas suelen realizar los mismos recorridos para alimentarse, por lo que es recomendable vigilar las zonas donde antes se ha visto alguna polluela, ya que casi con toda seguridad, volverá a pasar por esa zona una vez haya completado su recorrido. Aunque son de carácter tímido y desaparecen con suma facilidad entre la vegetación, si se permanece sentado y quieto, la polluela, pasado un tiempo, suele confiarse y llegar a ignorarnos casi por completo, llegando a alimentarse a escasos metros del observador.

En diferentes zonas peninsulares, como las Marismas del Guadalquivir o el Delta del Ebro, la polluela chica se reproduce en los mismos arrozales, ya que éstos proporcionan un hábitat adecuado respecto a cobertura vegetal, escasa profundidad y recursos tróficos. Orellana, en su "Catálogo dels pardals de l'Albufera" escrito en el siglo XVIII, cita a la especie como reproductora en l'Albufera, circunstancia que a día de hoy no ha podido corroborarse. No obstante, el hecho que de actualmente esta especie se reproduzca en hábitats idénticos a los que podemos encontrar en l'Albufera (arrozales), supone un nuevo reto para los ornitólogos el poder encontrar algún día la especie reproduciéndose en el parque natural.

La búsqueda de polluelas siempre supone una apuesta para los amantes de las aves que queda recompensada cuando encuentras alguna y puedes observarla a placer alimentándose en el borde de la vegetación. Un buen momento para tratar de dar con ellas…


BIBLIOGRAFÍA.

Mark Beaman & Steve Madge, 1998. The Handbook of Bird Identification for Europe and the Western Paleartic. Ediciones Omega, S.A., Barcelona.

J. Ignacio Dies & Bosco Dies, 1994. Anuario Ornitológico de la Comunidad Valenciana 1992. Vol. 5. Estación Ornitológica Albufera-SEO. Avda. Los Pinares 106, 46012 Valencia.

Martí, R. & Del Moral, J. C. (Eds) 2003. Atlas de las Aves Reproductoras de España. Dirección General de Conservación de la Naturaleza-SEO. Madrid.

 

Texto redactado por: Toni Alcocer