CUADERNO DE CAMPO

La canastera común y el programa de marcaje


02
Ago
2014

La canastera común (Glareola pratincola) es un ave migratoria de tamaño mediano-pequeño perteneciente a la familia Glareolidae, del orden de los Charadriiformes. A diferencia de otras especies de este orden, de hábitos limícolas, pescadores u oportunistas, las canasteras son cazadoras de insectos que capturan en vuelo sobre marismas y humedales mediterráneos, preferentemente al alba y al atardecer. La especie suele llegar a l'Albufera a finales de marzo y alarga su presencia hasta finales de septiembre o principios de octubre, cuando abandona el humedal camino a sus cuarteles de invernada en el África occidental. Por su delicado estado de conservación y las constantes amenazas que afectan a las poblaciones reproductoras, la especie está Catalogada como Vulnerable en el Libro Rojo de las Aves de España.

Apenas existe información sobre el estado de conservación de esta especie en l’Albufera y, con el objeto de mejorar el grado de conocimiento, en el año 2006 se inició el marcaje de ejemplares dentro del programa Calidris del Centro de Migración de Aves de SEO/BirdLife, desarrollado por el actual grupo ornitológico GOTUR. Los datos sobre las lecturas realizados hasta este momento parecen revelar una alta tasa de filopatria de nuestra población, acumulando el 83% de las lecturas, a priori hay un claro sesgo en las poblaciones del sur y oeste de España con las del levante, ya que desde el año 2007 todas las lecturas se corresponde con aves en el este de España, clarificando el bajo intercambio entre poblaciones. Los datos preliminares de las lecturas indican un claro intercambio entre las poblaciones al norte de l’Albufera, como la Marjal dels Moros en Puçol, el Prat de Cabanes y el marjal de Almenara (Castellón) o el delta del Ebro (Tarragona) y en menor medida con localidades localizadas al sur, en Murcia y Alicante. (Ver más información).

La situación de la canastera en l'Albufera es un tanto irregular. Si bien se presenta en números variables todos los años, durante el verano este humedal sirve de zona de concentración postnupcial para aves procedentes de otros núcleos del Mediterráneo, con concentraciones que superan las 300 aves. Dada su preferencia para la nidificación por zonas despejadas de vegetación, extensiones de grava y saladares, y asociándose con pocas especies -el charrancito común sería una de ellas-, la canastera ha visto en los últimos años cómo la inmensa mayoría de lugares adecuados para su reproducción han desaparecido por un motivo u otro. La constante modificación de estos ecosistemas, las molestias humanas y la escasa gestión de conservación sobre sus colonias inciden en la fragmentación de dichas colonias y la pérdida ocasional de puestas.

La especie ha dejado de criar en terrenos incultos de Sueca y Pinedo (una vez retomado su uso), así como de las reservas del Ullal de Baldoví, Tancat de La Pipa y recientemente en el Tancat de Milia, en las cuales las aves aprovecharon las orillas e isletas recién acondicionadas mientras la vegetación palustre no las cubrió por completo. Con esta premisa y con pocas zonas fijas que permitan su reproducción, como las reservas del Racó de l'Olla, el Tancat de La Ratlla o la reserva litoral de La Punta, la canastera no tiene otro remedio que continuar su búsqueda fuera incluso del entorno de l’Albufera, en otros núcleos de reproducción de la costa mediterránea.

Texto remitido por: Pedro Marín, Miguel Piera. Grupo GOTUR

Verano


15
Jul
2014

El verano, como cabría esperar, sigue avanzando sin apenas cambios atmosféricos y con un ascenso paulatino de las temperaturas, que será especialmente marcado las próximas jornadas. Sólo unos días de cierta inestabilidad a principios de julio, con episodios puntuales de lluvias intensas en el entorno de l’Albufera, rompieron la prolongada monotonía de los últimos meses que ha estado marcada por la ausencia de precipitaciones.

La época de cría se encamina hacia sus últimos días y el inicio del paso postnupcial parece ya evidenciarse con el registro de migrantes tempranos como la cerceta común, el andarríos bastardo, el archibebe fino, el carricerín común o una muy temprana buscarla pintoja. La mayoría de grupos de aves han completado su ciclo de nidificación, con más o menos éxito, y es frecuente observar, en buena parte de los ambientes de l’Albufera, aves juveniles que, en solitario o acompañadas de sus progenitores, se esfuerzan en encontrar alimento. Un más que complicado periodo para las aves que tratan de sacar adelante a su prole, en un ambiente excesivamente antropizado, donde los hábitats de reproducción de muchas especies (limícolas fundamentalmente) resultan muy escasos y atenazados, en todo momento, por innumerables amenazas (tránsito de vehículos, maquinaria o personas, afección por predadores, pisoteo,…) que, en la mayoría de los casos, acaban malogrando las puestas. Especies como la canastera común, el charrancito común, el chorlitejo patinegro, el chorlitejo chico o la cigüeñuela común son algunas de las que, a duras penas, logran superar con éxito esta etapa.

Una prolongada sequía


01
Jun
2014

Tras un mes de mayo casi si lluvias (sólo tres jornadas en las que apenas se han superado los 5 l/m2) (archivo meteosueca.com) se prolonga una situación de sequía que pareció iniciarse hace ya nueve y que está suponiendo uno de los ciclos hidrológicos más secos de las últimas décadas. En todo lo que llevamos del año 2014, en el entorno de l’Albufera, apenas se han registrado 60 mm de precipitación acumulada, con sólo 24 días de precipitación. Las previsiones, a corto y medio plazo, parecen confirmar que, este mismo escenario, se prolongará durante la primera mitad de junio.

Hablar de cómo esta situación afecta a la biodiversidad en l’Albufera no resulta sencillo, ya que existen otras muchas variables adicionales que deben tenerse en cuenta. Sin embargo, parece evidente que si los caudales de agua superficial que llegan al humedal son más reducidos, la calidad del ecosistema acuático puede resentirse. El hecho de que apenas haya habido lavados importantes de la laguna de l’Albufera los últimos meses (que se asocian con los episodios de lluvias intensas) o la reducción de caudales derivados para la inundación de los arrozales (como consecuencia de las restricciones hídricas desde los embalses de regulación de río Xúquer), pueden condicionar en buena medida la capacidad y el potencial del humedal para producir biomasa.

De momento, la época de nidificación de las aves acuáticas en l’Albufera se ha iniciado con cifras aparentemente bajas y con síntomas que parecen indicar cambios con respecto a otras temporadas de cría. La ausencia de precipitaciones viene asociada con una persistencia inusual de vientos de poniente y una circulación atmosférica que condiciona otros aspectos ambientales clave relacionados, como puede ser la temperatura del agua del mar, un factor que parece afectar, en buena medida, la disponibilidad de alimento para miles de aves. La ausencia, por estas fechas, de las típicas concentraciones de charrales y gaviotas alimentándose en el litoral de l’Albufera podría ser una señal de uno de estos cambios ambientales que, directa o indirectamente, afecta a las poblaciones de aves.