CUADERNO DE CAMPO

Verano


15
Jul
2014

El verano, como cabría esperar, sigue avanzando sin apenas cambios atmosféricos y con un ascenso paulatino de las temperaturas, que será especialmente marcado las próximas jornadas. Sólo unos días de cierta inestabilidad a principios de julio, con episodios puntuales de lluvias intensas en el entorno de l’Albufera, rompieron la prolongada monotonía de los últimos meses que ha estado marcada por la ausencia de precipitaciones.

La época de cría se encamina hacia sus últimos días y el inicio del paso postnupcial parece ya evidenciarse con el registro de migrantes tempranos como la cerceta común, el andarríos bastardo, el archibebe fino, el carricerín común o una muy temprana buscarla pintoja. La mayoría de grupos de aves han completado su ciclo de nidificación, con más o menos éxito, y es frecuente observar, en buena parte de los ambientes de l’Albufera, aves juveniles que, en solitario o acompañadas de sus progenitores, se esfuerzan en encontrar alimento. Un más que complicado periodo para las aves que tratan de sacar adelante a su prole, en un ambiente excesivamente antropizado, donde los hábitats de reproducción de muchas especies (limícolas fundamentalmente) resultan muy escasos y atenazados, en todo momento, por innumerables amenazas (tránsito de vehículos, maquinaria o personas, afección por predadores, pisoteo,…) que, en la mayoría de los casos, acaban malogrando las puestas. Especies como la canastera común, el charrancito común, el chorlitejo patinegro, el chorlitejo chico o la cigüeñuela común son algunas de las que, a duras penas, logran superar con éxito esta etapa.

Una prolongada sequía


01
Jun
2014

Tras un mes de mayo casi si lluvias (sólo tres jornadas en las que apenas se han superado los 5 l/m2) (archivo meteosueca.com) se prolonga una situación de sequía que pareció iniciarse hace ya nueve y que está suponiendo uno de los ciclos hidrológicos más secos de las últimas décadas. En todo lo que llevamos del año 2014, en el entorno de l’Albufera, apenas se han registrado 60 mm de precipitación acumulada, con sólo 24 días de precipitación. Las previsiones, a corto y medio plazo, parecen confirmar que, este mismo escenario, se prolongará durante la primera mitad de junio.

Hablar de cómo esta situación afecta a la biodiversidad en l’Albufera no resulta sencillo, ya que existen otras muchas variables adicionales que deben tenerse en cuenta. Sin embargo, parece evidente que si los caudales de agua superficial que llegan al humedal son más reducidos, la calidad del ecosistema acuático puede resentirse. El hecho de que apenas haya habido lavados importantes de la laguna de l’Albufera los últimos meses (que se asocian con los episodios de lluvias intensas) o la reducción de caudales derivados para la inundación de los arrozales (como consecuencia de las restricciones hídricas desde los embalses de regulación de río Xúquer), pueden condicionar en buena medida la capacidad y el potencial del humedal para producir biomasa.

De momento, la época de nidificación de las aves acuáticas en l’Albufera se ha iniciado con cifras aparentemente bajas y con síntomas que parecen indicar cambios con respecto a otras temporadas de cría. La ausencia de precipitaciones viene asociada con una persistencia inusual de vientos de poniente y una circulación atmosférica que condiciona otros aspectos ambientales clave relacionados, como puede ser la temperatura del agua del mar, un factor que parece afectar, en buena medida, la disponibilidad de alimento para miles de aves. La ausencia, por estas fechas, de las típicas concentraciones de charrales y gaviotas alimentándose en el litoral de l’Albufera podría ser una señal de uno de estos cambios ambientales que, directa o indirectamente, afecta a las poblaciones de aves.

Aguja colinegra y programas de marcaje


11
Mar
2014

Un año más y con la misma puntualidad de siempre, la aguja colinegra Limosa limosa ha hecho acto de presencia en su desplazamiento prenupcial hacia las localidades de cría europeas. Como sucede todos los años al finalizar la inundación invernal de los arrozales, la aguja colinegra aumenta su número en l’Albufera hasta alcanzar los máximos anuales, con cifras que suelen situarse entre las 2.000 y 3.000 aves. Este aumento de aves parece asociarse, en buena medida, con la oferta de recursos alimenticios que parecen tener los arrozales que han sido recientemente fangueados, donde estas aves permanecen largos periodos de tiempo alimentándose y recuperando fuerzas para seguir con su viaje hacia el norte.

Algunas de las aves observadas están marcadas con anillas de colores que permiten su identificación a distancia, pudiendo de este modo determinar las localidades de origen y los desplazamientos de estos individuos. A partir de la información obtenida con estos programas de marcaje, es posible determinar los movimientos y las rutas de migración, localidades de invernada y conocer parámetros biológicos de las diferentes poblaciones de aguja colinegra europeas. Del mismo modo, gracias a este tipo de iniciativas, es posible valorar la importancia que tienen los arrozales en proporcionar un hábitat de alimentación en el periodo prenupcial y cómo medidas de gestión llevadas a cabo en ellos, como el fangueo, resultan especialmente interesantes para favorecer su presencia a lo largo de las rutas migratorias. De las lecturas efectuadas durante estas últimas semanas se ha podido determinar la presencia de ejemplares pertenecientes a la subespecie islandica (exclusiva de Islandia, Escocia y Noruega), la estancia prolongada en los arrozales de l’Albufera de unas mismas aves durante varias semanas, así como el intercambio de ejemplares con localidades cercanas similares como el delta de l’Ebre o las marismas del Guadalquivir. La aguja colinegra (y en especial la subespecie nominal L. l. limosa) atraviesa un mal momento en Europa ya que ha perdido más de un 30% de sus efectivos reproductores en muchos países e incluso el 85% en algunos lugares de cría centroeuropeos como Holanda, motivo por el cual esta especie se encuentra catalogada como Vulnerable. Su presencia cada año en l’Albufera confirma el papel que cumplen los arrozales para la conservación de esta especie y la importancia que tienen medidas de gestión de los arrozales, como la inundación fuera del periodo de cultivo o el fangueo, para la conservación de la biodiversidad en Europa.