CUADERNO DE CAMPO

Aguja colinegra y programas de marcaje


11
Mar
2014

Un año más y con la misma puntualidad de siempre, la aguja colinegra Limosa limosa ha hecho acto de presencia en su desplazamiento prenupcial hacia las localidades de cría europeas. Como sucede todos los años al finalizar la inundación invernal de los arrozales, la aguja colinegra aumenta su número en l’Albufera hasta alcanzar los máximos anuales, con cifras que suelen situarse entre las 2.000 y 3.000 aves. Este aumento de aves parece asociarse, en buena medida, con la oferta de recursos alimenticios que parecen tener los arrozales que han sido recientemente fangueados, donde estas aves permanecen largos periodos de tiempo alimentándose y recuperando fuerzas para seguir con su viaje hacia el norte.

Algunas de las aves observadas están marcadas con anillas de colores que permiten su identificación a distancia, pudiendo de este modo determinar las localidades de origen y los desplazamientos de estos individuos. A partir de la información obtenida con estos programas de marcaje, es posible determinar los movimientos y las rutas de migración, localidades de invernada y conocer parámetros biológicos de las diferentes poblaciones de aguja colinegra europeas. Del mismo modo, gracias a este tipo de iniciativas, es posible valorar la importancia que tienen los arrozales en proporcionar un hábitat de alimentación en el periodo prenupcial y cómo medidas de gestión llevadas a cabo en ellos, como el fangueo, resultan especialmente interesantes para favorecer su presencia a lo largo de las rutas migratorias. De las lecturas efectuadas durante estas últimas semanas se ha podido determinar la presencia de ejemplares pertenecientes a la subespecie islandica (exclusiva de Islandia, Escocia y Noruega), la estancia prolongada en los arrozales de l’Albufera de unas mismas aves durante varias semanas, así como el intercambio de ejemplares con localidades cercanas similares como el delta de l’Ebre o las marismas del Guadalquivir. La aguja colinegra (y en especial la subespecie nominal L. l. limosa) atraviesa un mal momento en Europa ya que ha perdido más de un 30% de sus efectivos reproductores en muchos países e incluso el 85% en algunos lugares de cría centroeuropeos como Holanda, motivo por el cual esta especie se encuentra catalogada como Vulnerable. Su presencia cada año en l’Albufera confirma el papel que cumplen los arrozales para la conservación de esta especie y la importancia que tienen medidas de gestión de los arrozales, como la inundación fuera del periodo de cultivo o el fangueo, para la conservación de la biodiversidad en Europa.

Ponientes interminables


14
Feb
2014

Desde principios de enero se ha venido repitiendo, prácticamente sin interrupción, la llegada de frentes asociados con borrascas atlánticas, que han dado como resultado una condiciones atmosféricas especialmente adversas en la fachada atlántica de la península Ibérica, con lluvias continuadas, fuertes vientos y temporales marítimos que serán recordados durante mucho tiempo. En nuestro territorio, esta situación se ha traducido en una persistente irrupción de vientos del oeste, asociados con una ausencia casi total de precipitaciones (una escasez que se prolonga ya durante más de cinco meses) y unas temperaturas muy suaves. Tal vez este panorama atmosférico haya condicionado una invernada de aves acuáticas algo atenuada, con ausencia de invernantes escasos o de llegadas de aves arrastradas por irrupciones de aire frío. De momento el invierno cubre ya sus últimas semanas y l’Albufera muestra ya el paisaje característico de esta ápoca del año. La superficie de marjal inundado se ha visto ya muy reducida (quedan zonas aún con agua en los tancats próximos a El Palmar, en Catarroja y Silla) y los trabajos de fangueo de los arrozales continúan llevándose a cabo aceleradamente, después de una breve inundación invernal que parece haber estado condicionada por la escasez de precipitaciones y una más que discutible gestión de los arrozales durante el invierno.

Publicado en

Resumen ornitológico: año 2013


03
Ene
2014

El mes de enero, transcurrió mostrando máximos históricos de especies como el morito común o el negrón común, citas regulares de negrón especulado y cifras muy elevadas de pinzón real (la mayor irrupción registrada los últimos años). Los últimos días del mes dieron una segunda cita de cerceta americana para l’Albufera y una de las pocas citas invernales de pagaza piquirroja.

Febrero prolongó la presencia de la cerceta americana durante casi todo el mes y dio una observación aislada de porrón bastardo. Un colimbo grande pudo ser observado en la costa y un mínimo de tres avetoros fueron registrados en diferentes enclaves de l’Albufera. Una única bisbita de Richard fue observada en El Cabeçol y a finales de este mismo mes se registraron máximos sin precedentes de flamenco común y morito común (por encima de las 1.100 aves).

Los primeros días de marzo dieron una cita tardía de colimbo grande, una cita aislada de lavandera enlutada y hasta 1.700 flamencos presentes en las últimas zonas inundadas del marjal. La llegada de hirundínidos, vencejos y de la mayoría de migrantes transaharianos se hizo patente ya desde las primeras semanas del mes, destacando las cifras de golondrina dáurica en paso. Los últimos días del mes dieron una cita aislada de polluela pintoja y de mirlo capiblanco y un grupo destacado de 30 chorlitejos patinegros en Milia.

Abril mantuvo la presencia de negrón común hasta la primera semana y citas reiteradas de avetoro y garceta grande. Un ratonero mostrando rasgos propios de las poblaciones orientales o del noreste de Europa pudo ser visto en paso a primeros de un mes en el que se sucedieron las citas de águila culebrera (máximos de aves en paso sin precedentes). También desde los primeros días de abril se repitieron, un año más, la presencia de charranes no identificados (tipo charrán elegante) nidificando en el Racó de l’Olla y varias citas de polluela bastarda y pintoja. Un alcaudón común balear y un carricerín cejudo fueron registrados a lo largo de un mes que finalizó con una marcada inestabilidad atmosférica que propició la llegada destacada de aguja colipinta (hasta 54 ejemplares), de fumarel aliblanco (hasta seis aves juntas), de buscarla pintoja y de mosquitero silbador, así como las observaciones de un falaropo picofino y un primer cernícalo patirrojo.

La primera semana de mayo trajo un buen número de observaciones, asociadas muchas de ellas con un nuevo episodio de inestabilización atmosférica. En ese periodo se obtuvieron las primeras citas para l’Albufera de papamoscas acollarado (un total de dos ejemplares), de carricero agrícola y de ganga ibérica (un ave que estaría presente hasta el mes de julio). Además, se registraron máximos de fumarel aliblanco (hasta 11 aves juntas), dos primeros correlimos pectorales y hasta tres correlimos falcinelos juntos. El resto del mes se sucedieron las citas de buscarla pintoja, hasta tres observaciones de cernícalo patirrojo y de carraca europea y una primera observación de dos cercetas pardillas que supondrían la única pareja reproductora de la temporada.

El mes de junio trajo otras dos primeras citas para l’Albufera, con un adulto de gaviota cabecigrís observado en el racó de l’Olla (tercera observación en España) y un ejemplar de suirirí bicolor durante unas semanas en Milia. Un tardío cernícalo patirrojo pudo ser observado también a mediados de un mes en el que se prolongó la presencia de la ganga ibérica. En este mismo periodo parece confirmarse la presencia de reproductores escasos como la curruca capirotada (en aparente aumento), el herrerillo capuchino o el carbonero garrapinos.

El mes de julio prosiguió con la presencia del suirirí bicolor durante unos días y la ganga ibérica durante casi todo el mes. Se confirmó en este periodo la reproducción del ánade friso, la cerceta pardilla, el aguilucho lagunero y de la pareja de charranes de pico naranja que logró sacar adelante a un único pollo. Una observación aislada de halcón de Eleonora, varias citas de archibebe fino y de fumarel aliblanco, así como un temprano carricerín común abrieron el inicio de un paso postnupcial de aves bastante modesto. Los últimos días del mes se presentó un tarro canelo que estaría presente varios meses.

Agosto registró la presencia prolongada del mismo tarro canelo y dio también el primer correlimos pectoral adulto de un paso postnupcial que mostró cifras bajas y apenas observaciones destacadas . Un solitario fumarel aliblanco (el único del paso otoñal) pudo ser visto los últimos días del mes coincidiendo y un primer temporal de levante adelantado que trajo con el primer joven de correlimos pectoral y una primera cita de papamoscas gris balear para l’Albufera.

A pesar del temprano episodio inestabilidad atmosférica de finales de agosto (con precipitaciones intensas por encima de los 100 l/m2 en Cullera), septiembre transcurrió con una marcada estabilización del tiempo, dominada por un potente anticiclón en Centroeuropa. Esta situación propició temperaturas altas durante semanas y que apenas existieran fenómenos atmosféricos reseñables. A pesar de eso, este mes trajo varios divagantes muy esperados, con cifras de hasta cinco ejemplares diferentes de lavandera cetrina, varios correlimos pectorales y un ejemplar joven de archibebe patigualdo chico. Tampoco fallaron migrantes escasos como la malvasía cabeciblanca (una única observación), el halcón de Eleonora, la polluela pintoja o el correlimos de temminck (con cifras más bajas de lo habitual), o la presencia continuada del mismo tarro canelo. De cualquier forma durante este mes pareció registrarse un paso de migrantes muy atenuado, con cifras bajas de limícolas, pocas rapaces y un tímido paso de paseriformes.

Octubre se caracterizó por una ausencia casi total de precipitaciones y unas temperaturas algo más elevadas de lo normal que parecen haber condicionado un paso postnupcial mucho más atenuado de lo normal. Los primeros días se registraron varias rarezas (tarro canelo, archibebe patigualdo chico, correlimos pectoral, lavandera cetrina), pero conforme avanzaba el mes la ausencia de observaciones de aves escasas o raras marcaron un octubre muy tranquilo, con las típicas observaciones de migrantes y la llegada de los primeros invernantes de la mayoría de aves. Destaca una cita inesperada de herrerillo común en Silla (uno de los pocos registros realizados hasta la fecha en el entorno de l’Albufera), lo que parece ser la confirmación, por primera vez, de la nidificación del tejedor africano y unos primeros indicios de cría del pico de coral y hasta tres cercetas pardillas, poco antes de las primeras tiradas en los vedats de caza.

Noviembre se mantuvo igualmente seco y con la persistencia de vientos del oeste, lo que se tradujo en pocas observaciones reseñables. Un búho real observado en zonas próximas a Favara, al sur del Xúquer, y un solitario bisbita de Richard fueron las observaciones más destacadas en un mes en el que se prolongó la presencia de algunos migrantes transaharianos (garza imperial, lavandera boyera, carricero tordal,…) y en el que apenas se registró la entrada marcada de invernantes. Hasta un mínimo de cuatro avetoros pudieron ser observados en repetidas ocasiones en los espacios ocupados por los filtros verdes de la Pipa, Milia o l’Illa.

Diciembre transcurrió igualmente con apenas precipitaciones y un dominio de fuertes vientos del oeste, que dieron buenas cifras de negrón común, hasta seis porrones pardos, una malvasía cabeciblanca y un fugaz colimbo chico a finales de ese mes. También se obtuvieron cifras destacadas de morito común, pardela balear y flamenco común, así como el anillamiento de un mosquitero común mostrando rasgos propios de la subespecie siberiana tristis.

Publicado en