CUADERNO DE CAMPO

El dilema de las garcetas grises


15
Dic
2014

La observación de garcetas con plumaje grisáceo es un suceso relativamente frecuente entre quienes se dedican a la observación de las aves en L’Albufera de Valencia y en otras localidades ibéricas. Estas garcetas presentan plumas grises con una intensidad y extensión variable, mostrando un rango de colores entre el gris pizarra, ceniciento o perla, extendido uniformemente o intercalado con plumas blancas. Además del plumaje, estas aves pueden mostrar una estructura corporal variable, presentando un pico robusto o fino, una frente plana o curvada, unos tarsos cortos o largos, y la polémica está servida.

Algunas de estas garcetas recuerdan inmediatamente a la garceta dimorfa (Egretta gularis), distribuida por regiones intertropicales de África y Asia y que tiene consideración de ave rara en toda Europa, mientras que otras hacen pensar en una simple variación cromática de la garceta común (Egretta garzetta), que tiene un plumaje completamente blanco y está extendida como reproductora por Europa meridional.

La presencia de la garceta dimorfa en España parece estar registrada desde 1960 y existen 44 citas bien documentadas que se distribuyen preferentemente entre los meses de abril y agosto, por los humedales meridionales y orientales de la Península, según se desprende de las observaciones de garzas grises en España recopiladas y estudiadas por el comité de rarezas de SEO/BirdLife hasta 2011.

Conviene recordar que hubo un adulto de garceta dimorfa (cuya fotografía acompaña esta entrada) que visitó la colonia de garzas de L’Albufera de Valencia durante cuatro temporadas de cría, entre 1988 y 1991, permitiendo comprobar que podía hibridar con la garceta común y sacar adelante crías cuyos plumajes mostraban una extensión variable de color gris en sus plumas (ver más información). Entre las citas de garcetas grises estudiadas por el comité de rarezas hasta el año 2011 se incluyen otros 79 ejemplares que muestran rasgos intermedios y no han podido ser asignados con seguridad ni a la garceta dimorfa, ni a la común. No existiendo evidencias de que la garceta común muestre habitualmente un plumaje de fase oscura, parece plausible pensar que la presencia de plumas grises en aves con aspecto de garceta común bien podría responder a la hibridación ocasional con la garceta dimorfa en colonias del sur de Europa y el norte de África. Las garcetas descendientes de estas parejas mixtas no serían necesariamente estériles, dada la proximidad genética entre ambos taxones que han llegado a ser considerados razas de una misma especie.

Por este motivo, las garcetas con plumas grises que se vienen observando en L’Albufera y en otras localidades españolas, cuyo aspecto no coincide con el esperado para la garceta dimorfa, tienen actualmente consideración de posibles híbridos. Será necesario realizar análisis genéticos para afirmar que esto sea así pero, de momento, nos permite discriminar aquellas garcetas grises que se pueden identificar como garceta dimorfa de otras.


Referencias:

Cramp, S., y Simmons, K. E. L. (1977). The Birds of the Western Palearctic. Vol. 1. Ostrich to Ducks. OxfordUniversity Press, Oxford.

De Juana, E. (2002). Observaciones de aves raras en España. Ardeola, 49(1), 141-171. (accessible aquí: http://www.ardeola.org/files/498.pdf).

De Juana, E. (2006). Aves raras de España: un catálogo de las especies de presentación ocasional. Lynx.

Del Hoyo, J., Elliott, A., y Sargatal, J. (1992). Handbook of the Birds of the World. Vol 1: Ostrich to Ducks. Lynx.

Dies, J. I., Prosper, J., y Dies, B. (2001). Occasional breeding by Western Reef Egret in eastern Spain. British Birds, 94(8), 382-386.

Publicado en

Días de lluvia…


30
Nov
2014

La escasez de precipitaciones durante los últimos meses se ha dejado sentir en muchos de los ecosistemas acuáticos de l’Albufera. A la reducción de dotaciones de agua para la inundación invernal del marjal y l’Albufera, amparada en una sequía que afecta especialmente a las zonas litorales pero no a las zonas de interior ni en los embalses de cabecera de los ríos próximos, se le está uniendo un largo periodo (casi dos años) de precipitaciones muy por debajo de lo que suele ser habitual. En 2013 apenas se registraron 451 litros/m2 y este 2014 (a falta de lo que pueda llover en el mes de diciembre) apenas se han recogido 254 litros/m2 (datos de meteosueca.com). Una situación que se ha interrumpido brevemente con el paso de una borrasca procedente del atlántico que, situada en el golfo de Valencia, ha favorecido las mayores precipitaciones de los últimos meses (por encima de 50 litros/m2) en diferentes zonas de l’Albufera. Esta depresión se desplaza rápidamente hacia el continente europeo y es previsible que los próximos días se recupere una cierta estabilidad que podría acompañarnos las próximas semanas.

Mientras tanto, las cifras de anátidas invernantes parecen ir poco a poco aumentando, los primeros arrozales fangueados (en Sueca, Algemesí, Sollana, Pinedo y Alfafar) parecen estar favoreciendo las primeras concentraciones de gaviotas (con cifras también elevadas de garcillas bueyeras, garcetas comunes y otras especies de garzas) y otros grupos de aves (paseriformes principalmente) empiezan a señalarnos el final de un otoño que, de momento, poco ha tenido que ver con lo que se espera de esta época del año.

Publicado en

Una nueva temporada de caza


12
Oct
2014

Este fin de semana se ha dado por iniciada, de manera oficial, la temporada de caza de 2014. De manera oficial porque, un año más, se prolonga esa extraña realidad y connivencia que acompaña a la actividad cinegética en l’Albufera. Si el pasado 9 de octubre uno de los acotados del entorno inmediato de la laguna era el que, de manera unilateral, adelantaba el inicio de la caza, estos últimos días se han sucedido una serie de incidentes (disparos a plena luz del día en las inmediaciones zonas de reserva natural y unas últimas jornadas nocturnas acompañadas del eco inconfundible de las escopetas), que confirman el desorden y la falta de responsabilidad que parecen acompañar a esta práctica en l’Albufera.

A la espera de una nueva reglamentación de la caza (que se recogerá en el nuevo Plan Rector de Uso y Gestión del parque natural que se está elaborando) y un marjal (arrozal) cada vez menos atractivo para las aves acuáticas en otoño (en el que la ausencia de ayudas europeas y la escasez de agua parecen justificar un retraso de la inundación y el poder quemar el rastrojo), la actividad cinegética sigue desarrollándose sin apenas control y con un evidente desconocimiento de lo que el ejercicio de la caza representa para la conservación de las aves acuáticas en este humedal. Parece evidente que especies y poblaciones como la del ánade azulón (collverd) o la gallineta común (polla d’aigua) (esta última cinegética al amparo de una resolución administrativa que justifica su control por prevención de daños en las cosechas) soportan estoicamente la presión de la caza, sin embargo otras muchas especies (entre las que se incluye el pato colorado, la focha común, la cerceta común, el silbón europeo, el porrón europeo, la agachadiza común, el ánade rabudo,…) parecen ser las claras perjudicadas. La ausencia de hábitats óptimos en l’Albufera, con los trabajos de recolección del arroz por finalizar (al hacerse cada vez más frecuente el cultivo de variedades de ciclo más largo) y la escasa capacidad de acogida de los acotados de aves acuáticas en otoño (a día de hoy todos en seco), hacen difícil la convivencia de aves acuáticas y caza y, muy especialmente, de las especies migradoras e invernantes.

La actividad de la caza en l’Albufera necesita de una profunda adecuación, que implica el compromiso firme de los cazadores por hacer sostenible su actividad y de la administración por hacer posible el ejercicio de la caza sin poner en riesgo la conservación de las aves. El actual desorden y la escasa información existente, la (casi) nula vigilancia (especialmente en los días hábiles y horarios nocturnos), los continuos registros de infracciones, el elevado número de aves protegidas abatidas todos los años y la escasa renta económica obtenida de esta práctica, parecen confirmar una necesidad de revisión y adaptación que se prolonga ya demasiados años.