Como viene siendo habitual, el mes de septiembre suele traer consigo un buen número de observaciones interesantes, muchas de las cuales se corresponde con aves consideradas rareza en España. Es un periodo muy bueno para salir al campo, ya que, a las mejores condiciones de luz y temperatura, se le une que puedan registrarse los máximos postnupciales de muchas especies en paso. Además, es una temporada del año un la que en cualquier lugar en condiciones pueden observarse un buen número de migrantes.
Estos primeros días del mes ya han podido ser observadas especies tan esperadas como el correlimos pectoral (llevamos ya 22 observaciones de este divagante en l’Albufera desde 1992) o la lavandera cetrina (séptima cita), curiosamente en el mismo lugar y en un día similar en el que pudo ser registrado el pasado año. Además, un solitario chorlito carambolo ha podido ser observado en un campo en barbecho de Sollana…sin duda unas observaciones que parecen anunciar un paso postnupcial cargado de citas. Los limícolas siguen dando cifras elevadas, al menos mientras los arrozales y zonas baldíos mantengan la suficiente agua como para favorecer la presencia de estas aves. Es previsible que a mediados de esta próxima semana los niveles de inundación empiecen a descender para favorecer la siega del arroz.
También desde esta misma semana parece haberse disparado el paso de paseriformes, y ya empiezan a ser habituales las observaciones de currucas, mosquiteros, carriceros o pechiazules y de hirundínidos en migración, acompañados de otras muchas especies que poco a poco irán haciendo acto de presencia. En el mar pueden empezar a resultar más frecuentes especies de aves marinas como los págalos o el alcatraz atlántico y también suelen registrarse los máximos de especies en paso como la pardela cenicienta.
En nuestras salidas al campo tendremos que estar al tanto de las condiciones atmosféricas, de los esperados temporales del este y de los días de vientos de poniente, y de cómo las jornadas van dando nuevas observaciones de aves; un periodo emocionante para anticiparnos al otoño.
Aunque se presenta como un migrante escaso, el chorlito gris Pluvialis squatarola no falta en ninguno de los periodos pre y postnupcial en l’Albufera, aunque resulta algo más frecuente en el paso primaveral. Sus puestas tienen lugar a finales de mayo y las hembras abandonan las áreas de cría dos o tres semanas después de la eclosión, iniciando entonces su viaje de regreso hacia las localidades de invernada, por lo que pueden ser vistas en paso por l’Albufera en fechas tan tempranas como los primeros días de julio. A finales de agosto, suele ser habitual encontrarse con un reducido número de ejemplares que se detienen por cortos periodos de tiempo para recuperar fuerzas y poder continuar con su viaje. Durante el invierno, entre los meses de noviembre y marzo, su presencia suele ser algo más marcada, con un pequeño contingente que no suele superar los 60 ejemplares.
El chorlito gris, en valenciano fusell de mar, es un Charadriiforme de distribución cosmopolita, que se reproduce en latitudes muy septentrionales, a lo largo de la tundra ártica de Europa, Asia y América del Norte, y que pasa el invierno el medios litorales de todos los mares y océanos del mundo, alcanzando zonas tan alejadas como Sudáfrica, Australia y el extremo sur del continente americano. En l’Albufera ocupa una gran diversidad de hábitats, siendo mucho más frecuente en el litoral durante el invierno y en medios acuáticos como arrozales inundados durante los diferentes pasos migratorios. También se presenta en saladares como el Racó de l’Olla donde en ocasiones se registra la presencia prolongada de los mismos ejemplares.
Tras un prolongado periodo de calor y estabilidad atmosférica, propio del verano, la última semana se han venido registrando una serie de fenómenos tormentosos que han dado lugar a lluvias en ocasiones intensas y a un descenso evidente de las temperaturas que nos han venido acompañando durante estos días. Cierta inestabilidad en altura, asociada con aire frio y la constancia de vientos de procedencia marítima han dado lugar a un marcado cambio en el tiempo que parece tener las horas contadas. Es previsible que, en unos días, el calor regrese y que el verano siga dejando constancia de su firma con una mayor estabilidad atmosférica.
Este tipo de situaciones, en cierta medida, suelen agradecerse, ya que mejoran las condiciones para salir al campo para ver aves. Por otro lado, la inestabilidad atmosférica suele traer consigo cambios en las pautas de migración de muchas aves aunque hasta el momento no parecen señalarse signos evidentes de este fenómeno. Los limícolas siguen siendo el grupo de aves que mayores sorpresas parecen seguir dando, aunque si bien, poco a poco y conforme pasan los días, habrá que ir prestando una mayor atención al paso postnupcial de paseriformes y de aves marinas,… el otoño parece querer abrirse paso.