Lo que podría llegar a ser…
Imágenes como las que podemos disfrutar estos últimos días en zonas del marjal de Alfafar nos hacen pensar en lo distinto que sería todo si, una actividad como la caza, no condicionara de forma tan decisiva la presencia de aves en l’Albufera. Ha sido finalizar el periodo cinegético y empezar a registrarse las concentraciones más importantes de especies como flamenco común o morito común en zonas del marjal donde, hasta el momento, su presencia parecía vetada. Los efectos que la caza tiene en la población de aves acuáticas en l’Albufera son incuestionables, a la muerte directa por disparos (tanto de especies cinegéticas como las que no lo son) se le suma el efecto devastador de la caza furtiva y las molestias que la propia práctica de la caza tiene para la tranquilidad de las aves.