2026 25 Julio

Julio en l'Albufera: en busca de archibebes finos y fumareles aliblancos

Aunque generalmente tendemos a asociar los meses de verano con un periodo de «parón ornitológico», la realidad, al menos en el Parque Natural de l’Albufera, no puede ser más distinta. De hecho, julio puede considerarse uno de los meses más entretenidos para pajarear en l’Albufera. Y es que, aunque por estas fechas la mayoría de las especies de aves todavía permanecen en sus territorios de cría, la migración de los limícolas se encuentra en pleno apogeo, situándose el pico de paso de los adultos de muchas especies a lo largo del mes. Entre ellas destacan, por su abundancia, los andarríos bastardos y los correlimos zarapitines o menudos, de los que pueden llegar a observarse concentraciones de varios cientos de ejemplares a finales de julio.

 

Una de las especies que suele acaparar la atención durante estas semanas es el archibebe fino (Tringa stagnatilis). Este limícola nidifica principalmente en el noreste de Europa y el centro de Asia, con algunos núcleos reproductores en Escandinavia e incluso Polonia, mientras que sus principales áreas de invernada se sitúan en el África subsahariana y el sur de Asia, llegando incluso hasta Australia. La migración de las poblaciones más occidentales, que invernan en África subsahariana, transcurre principalmente por el Mediterráneo oriental y Oriente Medio, siendo una especie muy escasa, aunque regular, en el Mediterráneo ibérico. Precisamente esa escasez, unida a su elegante y estilizada silueta y a la delicadeza de su plumaje, convierten al archibebe fino en una de las especies de aparición regular en España más codiciadas por la comunidad pajarera. Y es justamente l’Albufera, junto con otros humedales mediterráneos como el Delta o el Hondo, uno de los mejores enclaves para observarla en nuestro país.

El paso prenupcial por la Península  transcurre principalmente entre finales de marzo y abril. Durante este periodo resulta una especie difícil de observar en l’Albufera, en gran parte debido a la escasa superficie de hábitat de agua dulce disponible para los limícolas. Sin embargo, el panorama cambia durante el paso postnupcial, cuando su presencia se vuelve más regular (entorno a 6-7 ejemplares de media a lo largo de la migración), siendo precisamente julio el mes que concentra el pico de paso por el parque.

 

Fenología del archibebe fino (Tringa stagnatilis) a lo largo del paso postnupcial en l'Albufera de Valencia. (en base a las citas desde 2008 a 2025 recopiladas en Birding Albufera). Azul: adultos. Naranja: juveniles

 

Como puede observarse, los primeros adultos pueden aparecer tan pronto como en la segunda semana de junio, aunque no es hasta la última semana de ese mes cuando las probabilidades de encontrar la especie comienzan a ser significativas. El máximo se sitúa en la segunda semana de julio, descendiendo las cifras en agosto, antes de un segundo repunte, de menor magnitud, en septiembre. Los juveniles son sorprendentemente escasos en l’Albufera y, aunque pueden observarse ya a finales de julio, nunca llegan a superar en número a los adultos, como sí ocurre en muchas otras especies de limícolas. Por último, cabe mencionar la presencia invernal de la especie por primera vez en l’Albufera el pasado invierno, tras algunas citas registradas en noviembre durante temporadas anteriores.

 

 

Otro grupo que suele traer alegrías a lo largo del mes de julio es el de los charranes. Conforme avanza la cría en el Racó de l’Olla y los niveles de agua descienden, empiezan a formarse islas y orillas que con frecuencia son ocupadas por grupos de charranes «forasteros», que ya han terminado su temporada reproductora o simplemente se encuentran «veraneando», siendo muchos de estos últimos ejemplares de segundo y tercer año. Estos grupos son ideales para encontrar alguna especie menos habitual, como el charrán bengalí, el charrán rosado o el charrán ártico o, quién sabe, incluso alguna todavía más rara, como el charrán real africano.

Como la presencia y patrones de estas especies darían para una entrada a parte, nos centraremos en un pariente cercano a ellos que sin embargo muestra mayor preferencia por hábitats de agua dulce: el fumarel aliblanco (Chlidonias leucopterus). Y es que  julio es también el mejor mes del año para observar este estérnido, algo más frecuente, pero igualmente codiciado. Esta espectacular especie nidifica principalmente en el este de Europa y Asia central, con algunas colonias de menor entidad tan al sur como Italia o Francia, e inverna en el África subsahariana, el sudeste asiático y Oceanía. Al igual que ocurre con el archibebe fino, la migración de las poblaciones europeas discurre principalmente por el Mediterráneo oriental, por lo que en el Mediterráneo ibérico es una especie escasa, aunque regular. De nuevo, su escasez, unida a la belleza de su plumaje, la convierten en una de las especies más esperadas por los pajareros españoles.

En l’Albufera, el paso prenupcial transcurre entre mediados de abril y mayo, si bien la especie parece estar rarificándose en este periodo, con primaveras en las que apenas se registra alguna cita. En cambio, durante el paso postnupcial se convierte en una especie más regular, aunque sin llegar a alcanzar grandes cifras (por lo general menos de 10 individuos por temporada). 

Fenología del fumarel aliblanco (Chlidonias leucopterus) a lo largo del paso postnupcial en l'Albufera de Valencia (2008-2025). Azul: adultos Naranja: juveniles.

 

Los primeros adultos aparecen hacia el 10 de julio, situándose el pico de paso en torno a la tercera semana del mes. En agosto el número de adultos desciende ligeramente con respecto a julio, aunque su presencia continúa siendo regular. A partir de la segunda semana de agosto, a los adultos se suman los juveniles, que alcanzan su máximo durante la primera semana de septiembre. Por último, cabe destacar la presencia invernal de la especie, detectada por primera vez en el invierno 2015/16 y repetida desde el invierno 2022/23 hasta el pasado invierno (observaciones que muy probablemente correspondan a los mismos ejemplares), un fenómeno extremadamente raro en la península ibérica.

 

 

Consejos

Al tratarse de especies ligadas principalmente a los hábitats de agua dulce, la mejor opción para encontrarlas son los arrozales, aunque en ocasiones también pueden observarse en el Racó de l’Olla. Si recorremos las marjales, la estrategia más eficaz consiste en buscar campos baldíos en los que no haya crecido el arroz —o lo haya hecho solo parcialmente— y se haya mantenido una fina lámina de agua. En estos campos, al encontrarse el resto de la marjal cubierto por arroz ya desarrollado, suelen concentrarse durante julio numerosos limícolas, así como grandes agrupaciones de fumareles cariblancos, a las que con frecuencia se asocian fumareles comunes y aliblancos. Una vez localizado un grupo grande de fumareles, localizar un adulto de fumarel aliblanco debería de ser tarea fácil, ya que por estas fechas suelen conservar gran parte del plumaje nupcial, con el ala blanca contrastada con el resto de las partes superiores y las infracobertoras alares de un negro muy contrastado con el resto del ala por debajo (únicamente visible en vuelo). Incluso en un plumaje no nupcial, el tamaño (ligeramente mayor que un común pero claramente menor que un cariblanco), el pico claramente más corto que el del fumarel común o las patas de un rojo muy intenso no suelen dejar lugar a dudas acerca de la identidad.

Por su parte el archibebe fino tampoco debería causar ningún problema. Su tamaño, mayor que el de los andarríos bastardos y menor que el resto de archibebes, su estructura, especialmente estilizada, con patas largas y pico largo, fino y recto, hacen del archibebe fino un limícola especialmente distintivo. 

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Texto: Joan Balfagón

Foto de portada: Andrés Balfagón