Frecuentemente, con la llegada de algunas especies divagantes, solemos mostrar un gran asombro al imaginar cómo un ave de Siberia o de Norteamérica ha acabado ubicada en nuestra zona de pajareo. Sin embargo, a menudo pasamos por alto que algunos de los migrantes que nos visitan regularmente ¡proceden precisamente de esas mismas regiones! Es el caso de muchos limícolas árticos que observamos en l'Albufera durante los pasos migratorios, tanto de ida como de regreso a sus cuarteles de cría, situados en muchos casos en Siberia y, en menor medida, en Groenlandia y en las islas del Ártico canadiense.
La biología de estas aves es fascinante, no solo por las enormes distancias que recorren de forma periódica a lo largo de su ciclo vital, sino también por el marcado contraste entre los hábitats que ocupan en la temporada reproductora —principalmente tundra y otros ambientes árticos abiertos— y los que utilizan durante la migración y la invernada, como estuarios, playas, salinas, arrozales y otras zonas húmedas.
A lo largo de esta y próximas entradas nos adentraremos en el ciclo vital de algunas de estas especies, tratando de explicar su presencia y fenología en el Parque Natural de l’Albufera. Por el momento, nos centraremos en el paso postnupcial, ya que lamentablemente no contamos en la actualizad con ningún punto en l'Albufera que nos permita un seguimiento detallado de la migración prenupcial de limícolas, debido a la falta de hábitats adecuados para su sedimentación. Cabe remarcar que no se pretender realizar una síntesis detallada de toda la ecología de las especies, sino analizar su patrón migratorio en l'Albufera e identificar algunos factores responsables de la fenología o la proporción de edades que observamos.
Antes de analizar las distintas especies, puede resultar conveniente recordar algunos aspectos generales de la migración de los limícolas, con el fin de contextualizar y facilitar la comprensión de este y siguientes posts:
1. La migración de la mayoría de limícolas se produce mediante vuelos largos —tanto diurnos como nocturnos— seguidos de stopovers de larga duración (habitualmente uno o dos por migración, aunque variable según la especie), durante los cuales recargan sus reservas energéticas. Los enclaves que usan suelen ser muy fijos, repitiendo parada los mismos individuos año tras año en las mismas áreas, hasta el punto de que algunos lugares —como el mar de Wadden— pueden llegar a concentrar la mayor parte de los efectivos de una misma (sub)especie. En otras ocasiones, dependiendo de la especie y de las condiciones meteorológicas, pueden existir vuelos más cortos seguidos de stopovers más breves. Por ejemplo, vientos de cara sostenidos pueden obligar a muchos individuos a realizar “paradas de emergencia” en zonas menos habituales.
2. De forma muy general, podemos clasificar los limícolas que nos visitan en paso según su zona de reproducción en dos grandes grupos: aquellos que crían en áreas templadas del centro y norte de Europa y los que lo hacen en el Ártico.
Los primeros (eg., la aguja colinegra Limosa limosa limosa, el archibebe común Tringa totanus totanus o el andarríos grande Tringa ochropus) encuentran condiciones adecuadas para la reproducción relativamente pronto en primavera. Por ello, podemos encontrarlos de paso por l’Albufera tan pronto como a finales de enero (como sucede con la aguja colinegra), siendo el pico de paso de otras de estas especies algo más tarde, entre marzo y principios de abril. Dado que, en algunas especies, uno de los sexos no participa en la incubación o en el cuidado de los pollos, la migración postnupcial puede además ser especialmente tempranera, en ocasiones iniciándose los primeros días de junio.
Por el contrario, los limícolas que crían en latitudes más septentrionales encuentran el Ártico cubierto de nieve hasta bien entrada la primavera, de modo que no es hasta finales de abril o mayo cuando solemos observarlos de paso por la Península Ibérica. Teniendo en cuenta esto, es perfectamente factible estar observando en l’Albufera a principios de junio en el mismo campo una hembra de andarríos grande de vuelta de sus zonas de cría en centroeuropa y a un grupo de chorlitejos grandes ssp tundrae dirigiéndose todavía hacia Siberia, pudiendo ser exitosa la reproducción en ambos casos.
3. Si nos centramos en el paso postnupcial, normalmente podremos distinguir varios picos u olas de paso dentro de una misma población. Generalmente, observaremos un primer pico correspondiente a las aves adultas que han perdido la puesta, o aquellas en las que, como hemos mencionado anteriormente, no participan en el proceso de incubación/cuidado de los pollos. Posteriormente, será patente un segundo pico formado por el resto de aves adultas tras finalizar la cría, y, por último, un tercer pico compuesto por las aves juveniles que, además, suelen migrar en un frente más amplio que los adultos, pudiendo aparecer en zonas menos frecuentes, especialmente en años de alta productividad.
4. La mayoría de limícolas presentan diferentes poblaciones — en algunos casos correspondientes a diferentes subespecies— que en ocasiones pueden tener características ecológicas muy diferentes. Por ello, cuando analizamos los patrones migratorios de una especie en nuestra zona, resulta fundamental conocer sus distintas poblaciones (y, en su caso, subespecies).
Un fenómeno muy extendido entre los limícolas es que las poblaciones cuyas áreas de nidificación se sitúan más al Norte, realicen migraciones de mayor entidad, pasando durante sus desplazamientos “por encima” de las poblaciones más sureñas, típicamente residentes o migrantes de corta distancia, hasta alcanzar sus áreas de invernada más meridionales. Este patrón, frecuentemente referido como leapfrog migration, nos obliga a evitar la suposición de que los individuos que observemos en paso pertenezcan a las poblaciones más próximas geográficamente a nuestra posición.
Una vez aclarados estos conceptos, vamos a centrarnos a continuación en el correlimos zarapitín. Esta especie, al presentarse casi exclusivamente como migrante en el parque, nos permite analizar con mucho detalle su patrón fenológico.
Correlimos zarapitín
El correlimos zarapitín (Calidris ferruginea) es un limícola monotípico que nidifica en Siberia central, aproximadamente entre los 80 y 155ºE. El grueso de las aves que nos visitan cría entre la península de Taimyr y la desembocadura del río Lena. Sus principales núcleos de invernada se encuentran en el África subsahariana, aunque unos pocos invernan en el sur de la Península o el Norte de África.

La migración prenupcial suele iniciarse en abril, produciéndose el pico de paso en l’Albufera entre el 20 de abril y el 10 de mayo. Las aves llegan a sus cuarteles de cría durante la primera quincena de junio, durando la migración en torno a 50 días, si bien, tan sólo 7-9 son de vuelo efectivo. Por su parte, la migración postnupcial transcurre entre julio y octubre, aunque el patrón fenológico en l’Albufera —como veremos a continuación— puede variar según el año.
En cuanto a su biología reproductiva, el correlimos zarapitín nidifica en la tundra ártica, y en menor medida en la tundra típica. Los machos, por lo general, no participan en el proceso de incubación ni de cuidado de los pollos, abandonando el área de cría una vez la hembra pone los huevos (en otros limícolas sucede lo contrario). La fecha mediana de puesta completa se sitúa sobre el 25 de junio, mientras que la eclosión suele producirse entre el 10 y el 15 de julio.
La productividad de esta especie —y, en general, la de muchos limícolas que crían en la tundra— está especialmente ligada al patrón temporal de abundancia de los lemmings, que fluctúa cíclicamente, produciendose explosiones demográficas con una periodicidad aproximada de 3-4 años. No obstante, estudios recientes sugieren que el actual cambio climático estaría alterando este patrón, resultando en una menor frecuencia de estas explosiones.
En los años de abundancia, los depredadores del ártico, principalmente los zorros árticos (Vulpes lagopus), se alimentan casi exclusivamente de lemmings, permitiendo a los correlimos sacar adelante la gran mayoría de polladas. En estos años, la productividad viene secundariamente modulada por las condiciones climáticas, siendo más elevada en años con temperaturas altas a mediados de julio, coincidiendo con el nacimiento de los pollos.
Sin embargo, la abundancia de lemmings también causa el incremento poblacional de los depredadores. Así, en los años siguientes, con el descenso cíclico de los lemmings, las poblaciones elevadas de zorros árticos "cambian de presa" y la depredación sobre las nidadas de correlimos zarapitines y otros limícolas se multiplica, lo que se traduce en una baja productividad de estas.
Este factor influirá enormemente en el patrón fenológico y proporción de edades (age ratio) que observaremos en l’Albufera según el año. En los años de alta productividad observamos, en primer lugar, un paso bimodal de adultos (con picos a finales de julio–principios de agosto y a finales de agosto–principios de septiembre). Ello se debe a que los machos, al no participar en la incubación ni en la cría, pueden iniciar la migración varias semanas antes que las hembras, que permanecen en las áreas de reproducción hasta que los pollos están emplumados. Por otra parte, como han sido años muy productivos, poco después del pico de hembras observaremos un pico de paso muy pronunciado de juveniles, que podrá ser casi igual de importante que el de adultos en años de excepcional productividad.
Por el contrario, en años de baja productividad únicamente observaremos un pico pronunciado de adultos, ya que la mayoría de hembras acaban perdiendo la puesta por depredación (solo una pequeña fracción de ejemplares intenta una segunda puesta) y la diferencia temporal de inicio de migración entre machos y hembras se reduce. Por otra parte, el paso de juveniles suele ser muy escaso – sin formar un pico comparable al de los adultos – y algo más adelantado respecto a los años de alta productividad.

Vamos a ver este patrón de forma práctica con los datos de presencia en l’Albufera durante el paso postnupcial de correlimos zarapitines en 2024 y 2025.


Fenología migratoria durante el paso postnupcial en 2024 y 2025 del correlimos zarapitín (Calidris ferruginea) en l’Albufera de València. Las fechas indican el día medio de la semana representada, para la cual se ha tomado la cifra del día con mayor número de individuos registrados en los diferentes puntos de l’Albufera, según conteos registrados en eBird y BirdingAlbufera. Dado que en la mayor parte de conteos no se hacía distinción entre aves juveniles y adultas, esta proporción se ha extrapolado a partir de datos recogidos personalmente para cada semana.
Podemos observar que, en ambos casos, se produce un pico a finales de julio, aunque en 2025 resulta más reducido ( y presumiblemente compuesto en su mayoría por machos). Sin embargo, ese mismo año se aprecia un segundo pico entre finales de agosto y los primeros días de septiembre, claramente más marcado que el anterior, y ausente en 2024.
En cuanto a los juveniles, en 2024 las cifras se mantienen muy bajas a lo largo de todo el paso postnupcial, con apenas un ligero repunte a finales de agosto. En cambio, en 2025 se distingue un pico evidente inmediatamente posterior al segundo de los adultos, prácticamente de magnitud similar, prolongándose además la presencia de juveniles en números destacados hasta finales de septiembre.
De este modo, los gráficos permiten deducir —pese a no disponer de información directa sobre lo ocurrido en Siberia— que 2025 fue un año de alta productividad para la especie, a diferencia de 2024.
Los años especialmente productivos suelen coincidir con importantes influxes de juveniles en regiones donde normalmente son escasos. Esto se debe a que los juveniles de la mayoría de los limícolas migran, como hemos dicho, en un frente más amplio que los adultos. Un ejemplo claro es el Reino Unido, donde en efecto durante 2025 se registró uno de los mayores influxes de las últimas décadas, formado muy mayoritáreamente por aves juveniles. Estos episodios suelen producirse de forma paralela a los de otras especies árticas con áreas de cría similares e, incluso, se han relacionado con la aparición de juveniles de especies más escasas como el correlimos pectoral (Calidris melanotos), cuestión que abordaremos posteriormente en otras entradas.
Una vez visto el caso del correlimos zarapitín, protagonista principal de esta entrada, vamos a analizar con mayor brevedad los patrones migratorios de otras especies de limícolas árticos en l'Albufera.
Otras especies que comparten, en parte, el área de nidificación del correlimos zarapitín, y que pasan por l'Albufera en cifras suficientemente altas como para permitir un análisis, son el chorlitejo grande (en el caso de la subespecie tundrae), el correlimos menudo, el correlimos común (en el caso de las subespecies alpina y centralis) o el combatiente. Las dos últimas las dejaremos para más adelante, dada la mayor dificultad para analizar sus patrones migratorios. En el caso del correlimos común, por las diferentes subespecies que nos visitan y, en el caso del combatiente, además de por su gran área de distribución reproductora -- desde centroeuropa hasta Siberia --, por el diferente comportamiento migratorio entre machos y hembras y la posiblidad de sexar los individuos en campo, que nos permitirá un análisis distinto teniendo en cuenta este factor.
Por lo tanto, vamos a analizar brevemente el patrón migratorio durante el paso postnupcial del correlimos menudo y el chorlitejo grande.
Correlimos menudo
El correlimos menudo (Calidris minuta) es una especie monotípica con una amplia área de reproducción en la tundra, que se extiende desde el noreste de Noruega hacia el este, a través del norte de Rusia, hasta las islas de Nueva Siberia y el río Yana (en torno a los 145° E), aunque sus principales núcleos reproductores se concentran en la península de Taimyr. En invierno ocupa el el sur y el oeste de Europa —con cifras habituales de entre 150 y 300 ejemplares en invierno en l’Albufera—, el norte de África y el suroeste de Asia, extendiéndose hacia el sur a través del África subsahariana hasta Sudáfrica. Así, su área de reproducción solapa en la mayor parte con la del correlimos zarapitín, aunque se diferencia de esta por su extensión hacia el oeste, llegando a alcanzar el extremo septentrional de Escandinavia.

La mayoría de ejemplares abandonan sus áreas de invernada en África a finales de marzo o principios de abril. El grueso del paso prenupcial por l’Albufera, obviando las aves invernantes en la Península o Norte de África, se concentra entre abril y mayo, aunque en algunos años todavía pueden observarse pequeños grupos a comienzos de junio. Los primeros individuos llegan a las zonas de cría a principios de junio en Escandinavia y algo más tarde en Siberia. El paso postnupcial de los adultos se incia generalmente entre finales de julio y principios de agosto, mientras que el de los juveniles algo más tarde, entre agosto y septiembre.
En cuanto a su biología reproductora, el correlimos menudo anida principalmente en tundra seca con vegetación baja, en las proximidades de lagos de agua dulce. Las puestas se producen entre finales de junio y principios de julio, y el perido de incubación es de unos 21 dias. Al igual que en el correlimos zarapitín, su productividad anual está estrechamente ligada a los ciclos de abundancia de los lemmings, tal como se ha explicado anteriormente. Su sistema de cría puede ser tanto monógamo como polígamo, participando en el primer caso ambos sexos en la incubación de los huevos y sólo uno en el segundo. Esto complica el esquema fenológico descrito para el correlimos zarapitín, donde los roles sexuales están más definidos.
Otro aspecto que dificulta el análisis del patrón migratorio postnupcial de la especie por l'Albufera es que, a diferencia del correlimos zarapitín, el correlimos menudo inverna en buenas cifras en l’Albufera . Esto da lugar a que no se produzca una sustitución total de los adultos por parte de los juveniles, sinó que observamos, más allá de las diferencias que puedan haber entre sexos, un primer pico de paso —entre finales de julio y principios de agosto según el año— de adultos migrantes que se dirigen hacia el África subsahariana para la invernada, y un segundo pico de paso en septiembre, donde los juveniles cada vez van ganando mayor protagonismo, pero simultáneamente a la llegada de otra oleada de adultos, que posiblemente pasarán en invierno en l’Albufera o en algún otro punto de la Península Ibérica o Norte de África. Desconozco si estas dos “poblaciones” migratorias tienen un origen geográfico distinto.


Fenología migratoria durante el paso postnupcial de 2025 del correlimos menudo en l’Albufera de València. Ver figuras anteriores para una explicación de la metodología. Además, cabe señalar que para esta especie, las proporción adulto/juvenil varió ampliamente entre distintas zonas de l'Albufera, por lo que el cálculo de la proporción está sujeto a un mayor margen de error.
Podemos observar un primer pico muy pronuciado durante la segunda semana de agosto, siendo las cifras a finales de julio y principios de agosto más bajas de lo habitual (¿lo que quizás indique pocos casos de reproducción fallida?). Posteriormente, las cifras de juveniles van progresivamente en aumento, al mismo tiempo que se produce la llegada de nuevos ejemplares adultos, de forma más gradual y sin formar un pico tan pronunciado con el de mediados de agosto.
Aunque no puedo incluir de momento un gráfico comparativo con otros años por falta de datos respecto a la proporción de juveniles y adultos, sí parece “a ojo” que las cifras absolutas de juveniles han sido en 2025 superiores a lo habitual, si bien, no de forma tan acusada como en el correlimos zarapitín.
En este sentido, algunos autores han sugerido que en “años normales”, el grueso de correlimos menudos que vemos en paso en Europa occidental proviene de Escandinavia, mientras que en años de influx, son las poblaciones siberianas las que aportan un mayor número de aves juveniles, si bien, no he encontrado datos concretos que refuercen esta hipótesis.
Chorlitejo grande
El chorlitejo grande (Charadrius hiaticula) es una especie politípica que cuenta actualmente con tres subespecies.
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La subespecie nominal hiaticula nidifica en el sur de Escandinavia, Báltico, Reino Unido e incluso la costa atlántica francesa. Se trata de un taxón que realiza movimientos de poca entidad, invernando la mayoría de individuos en el Reino Unido , aunque algunos ejemplares podrían alcanzar la Península en invierno.
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La subespecie psammodroma nidifica principalmente en Islandia, Groenlandia y el Ártico candiense, e inverna en el oeste y sur de África. Durante las migraciones utiliza la península ibérica como área de parada, aunque su presencia en el Mediterráneo seguramente sea meramente testimonial.
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La subespecie tundrae es la más importante en cuanto a área de distribución y tamaño poblacional, ocupando todo el ártico desde el Norte de Escandinavia hasta el extremo E de Siberia. Sus núcleos más importantes de invernada se sitúan en el sur y el este africano y en el suroeste asiático, aunque con certeza deben de existir áreas importantes de invernada en el oeste africano, dada la gran cantidad de aves que atraviesan el oeste de Europa en migración. Dado que esta subespecie supone la práctica totalidad de aves que vemos en paso en l’Albufera (¿y quizás también la mayoría de los 100-200 que suelen invernar aquí?), y es la que cuenta con una distribución más similar a los otros limícolas que hemos analizado, nos centraremos en adelante exclusivamente en este taxón.
El paso prenupcial del chorlitejo grande comienza a hacerse patente en l'Albufera — y resto de la Península— con la llegada de aves procedentes de África occidental a finales de abril, más allá de posibles movimientos previos por parte de los ejemplares invernantes en la península ibérica y el norte de África. No obstante, el pico de paso se produce a mediados —e incluso finales— de mayo, cuando puede llegar a convertirse en uno de los limícolas más abundantes atravesando la Península en esas fechas.

En cuanto a su biología reproductora, C. h. tundrae nidifica en la tundra ártica. La puesta suele tener lugar a mediados de junio y el periodo de incubación se prolonga unos 25 días hasta la eclosión. A diferencia de lo que ocurre en otras especies de limícolas, ambos sexos participan tanto en la incubación como en el cuidado de los pollos.
La migración postnupcial es algo más tardía que la de otros limícolas árticos. En el caso de los adultos, se inicia a principios o mediados de agosto, mientras que los juveniles comienzan a desplazarse a finales de ese mes. En el Báltico, el máximo de paso de adultos se registra a mediados de agosto y el de juveniles a comienzos de septiembre.

En l’Albufera, es posible observar durante el paso postnupcial algunos ejemplares ya desde la segunda quincena de julio, aunque la alta proporción de 2os años quizás indique que la mayoría sean aves no reproductoras. El paso no se hace realmente patente hasta mediados de agosto, pero es a partir de mediados de septiembre cuando se produce la llegada del grueso de ejemplares, convirtiéndose en ese momento en el limícola migrador de larga distancia más abundante en el parque.


Fenología migratoria durante el paso postnupcial en 2024 y 2025 del chorlitejo grande (Charadrius hiaticula tundrae) en l’Albufera de València. Ver figuras anteriores para una explicación de la metodología.
Se puede observar un patrón muy similar en ambos años: el paso presenta un único pico de adultos, que además se produce bastante más tarde que en la mayoría de limícolas. Otro aspecto llamativo es que, en l’Albufera, el paso de juveniles es claramente minoritario en comparación con el de adultos. Los primeros juveniles se registran a principios de septiembre y, aunque su proporción parece incrementarse ligeramente a partir de la segunda quincena, nunca supera el 25%.
Este mismo patrón parece ocurrir también en otras localidades del Mediterráneo ibérico, como el Delta de l’Ebre (M. Gil, com. pers.). Esto contrasta con lo observado en la mayoría de limícolas migrantes en nuestra zona, donde las cifras de juveniles acaban suponiendo una fracción importante del total de individuos en migración conforme avanza el paso.
Si bien es cierto que, al concentrarse el paso de adultos en un único pico tardío, cabe esperar una proporción menor de juveniles en el conjunto de aves observadas para una semana determinada, si analizamos los datos globales, vemos que realmente la proporción total de juveniles que pasa por l'Albufera es significativamente inferior a la de otros limícolas . Por ejemplo, en 2025, a partir de las estimas semanales, el porcentaje estimado de juveniles a lo largo de todo el periodo analizado fue cercano al 50% en el correlimos zarapitín, alrededor del 30% en el correlimos menudo y en torno al 40% en el combatiente (no incluído en el artículo), mientras que en el chorlitejo grande apenas alcanzó el 16%.
Esto difícilmente puede explicarse por episodios concretos de baja productividad, ya que parece ser un fenómeno recurrente a lo largo de los años, incluso en aquellos donde otras especies de limícolas árticos parecen mostrar altas productividades (mismamente en 2025). Una hipótesis plausible es que los juveniles sigan una ruta migratoria distinta a la de los adultos, pasando quizás más ligados a la fachada atlántica (M.Gil, G. Rodríguez com. pers.).
En este sentido, un análisis preliminar de la galería fotográfica de eBird parece respaldar esta idea: el porcentaje de juveniles en las fotografías subidas en la Comunidad Valenciana durante septiembre y octubre ronda el 24%, mientras que en Galicia alcanza aproximadamente el 60% en el mismo periodo. En cualquier caso, el análisis de la proporción de edades en los próximos años permitirá obtener datos más sólidos, teniendo en cuenta la variación interanual, y contribuirá a confirmar o refutar esta hipótesis.

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Para finalizar, agradecer a todas las personas que se toman el tiempo de censar o estimar los limícolas y compartir las cifras mediante cualquier plataforma. Especialmente a Jesús Carrión, Júlia Cerveró y Biel Miquel, ya que sin sus conteos durante estos postnupciales hubiera sido imposible realizar los gráficos. También agradecer a Marcel Gil por mantenerme al día de cómo va la migración por el Delta y compartir sus reflexiones sobre el origen, migraciones y fenología de los limícolas que nos visitan. Por último, a Javi Jiménez por facilitarme los datos de los censos del Tancat de Milia.
Bibliografía consultada:
- fichas de especies en Birdsoftheworld.org
- Delany, Simon & Scott, D. & Helmink, A.T.F. & Dodman, Tim & Flink, Stephan & Stroud, David & Haanstra, L.. (2009). An Atlas of Wader Populations in Africa and Western Eurasia.
- Meissner, W?odzimierz. (2007). Different timing of autumn migration of two Ringed Plover Charadrius hiaticula subspecies through the southern Baltic revealed by biometric analysis. British Trust for Ornithology Ringing & Migration. 23. 129-133. 10.1080/03078698.2007.9674358.
- Summers, R. W., L. G. Underhill, and E. E. Syroechkovski Jr. (1998). The breeding productivity of Dark-bellied Brent Geese and Curlew Sandpipers in relation to changes in the numbers of arctic foxes and lemmings on the Taimyr Peninsula, Siberia. Ecography 21(6):573–580.
- Underhill, L. G. (1987). Changes in the age structure of Curlew Sandpiper populations at Langebaan Lagoon, South Africa, in relation to lemming cycles in Siberia. Transactions of the Royal Society of South Africa 46:209–214.
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Texto y fotografía de portada: Joan Balfagón