Con la llegada del mes de marzo las agujas colinegras han aprovechado los últimos marjales inundados de L’Albufera. Antes de secarse por completo el marjal, las agujas se han desplazado por el humedal en busca de comida, siguiendo el descenso de niveles que anticipa las labores agrícolas de preparación del marjal para el cultivo del arroz. Dependiendo de la cantidad de alimento disponible, sus bandos pueden alcanzar aquí varios miles de ejemplares y este año han sido vistas algo más de 2.000 agujas. La mayor parte de estas aves han pasado los últimos meses en humedales africanos situados entre Mauritania, Sierra Leona y Mali. A finales de diciembre pasado hicieron un primer avance hacia el norte, alcanzando la península ibérica, concentrándose en las marismas del Guadalquivir, el estuario del Tajo y las vegas del Guadiana.