2026 16 Febrer

Cueta de Chukotka: una esperada primera cita per a l'Albufera

El 23 de diciembre de 2025 fue localizado un grupo de seis lavanderas boyeras en el camino hacia el Portet de Sollana, junto a bisbitas y lavanderas blancas. Entre ellas se observó al menos un ejemplar que, aparentemente, mostraba rasgos propios de un primer invierno de lavandera de Chukotka (Motacilla tschutschensis). Durante los días siguientes, gracias al insistente trabajo de los miembros del Team Birding Albufera, pudieron registrarse distintas vocalizaciones que acabaron confirmando la identidad de la lavandera observada el primer día como tschutschensis. Además, se grabó al menos otro ejemplar con llamadas similares, si bien no fue posible asignar con certeza las grabaciones a un  individuo concreto. Finalmente, mediante el análisis de fotografías, pudieron identificarse hasta 14 ejemplares diferentes de lavandera boyera (sensu lato), la mayoría de ellos juveniles, de los cuales al menos otro mostraba rasgos indicativos de tschutschensis.

Estas observaciones suponen el primer registro confirmado para l’Albufera y para la Comunidad Valenciana, si bien en el pasado ya existieron otros candidatos que no pudieron confirmarse por falta de grabaciones diagnósticas.

Creemos pertinente, aun sin ser ni mucho menos expertos en el tema,  aprovechar este registro para mencionar brevemente algunos aspectos acerca de la situación taxonómica, el estatus de la especie en Europa y lo que sabemos acerca de su identificación, dada la complejidad del asunto. 

Taxonomía

La taxonomía de la lavandera boyera (Motacilla flava sensu lato) es notoriamente compleja. Tradicionalmente se reconocía una única especie con múltiples subespecies, cuyas áreas de cría abarcaban la totalidad del Paleártico, desde el suroeste de Europa (y el extremo norte de África) hasta el extremo noroccidental de Siberia, llegando incluso a Alaska. En la actualidad,el complejo se ha separado en dos especies politípicas: la lavandera boyera (Motacilla flava) y la lavandera de Chukotka o boyera oriental (Motacilla tschutschensis).

Dentro de Motacilla flava se incluyen las subespecies flavissima (reproductora en Gran Bretaña y costas europeas adyacentes), lutea (sureste de Rusia y norte de Kazajistán), thunbergii (Escandinavia y Siberia noroccidental), flava (Centroeuropa), beema (Siberia meridional y Kazajistán), iberiae (Península Ibérica y noroeste de África), cinereocapilla (Italia y Eslovenia), pygmaea (Egipto), feldegg (Balcanes, Turquía, Irán y Afganistán) y leucocephala (noroeste de Mongolia y de China). Además, la hibridación entre subespecies es frecuente, existiendo en algunos casos un continuo de fenotipos en las zonas de contacto, lo que dificulta enormemente la correcta identificación de los individuos. Algunas de estas formas intermedias han recibido denominaciones específicas (por ejemplo, dombrowskii o superciliaris para híbridos entre feldegg y flava).

En l’Albufera (y en general en la Península Ibérica), además de la subespecie iberiae —que nidifica en l’Albufera en cifras escasas—, es posible observar de forma regular en paso las subespecies flava, cinereocapilla, flavissima y thunbergii, siendo flava la más abundante. La subespecie feldegg se considera rareza nacional y ha sido registrada de manera puntual. Por otra parte, se ha documentado en alguna ocasión la presencia de ejemplares con fenotipos atribuibles a beema o lutea; sin embargo, a día de hoy estas subespecies se consideran imposibles de identificar con certeza fuera de su rango, debido a la elevada variabilidad y a la hibridación entre subespecies, que puede dar lugar a individuos con plumajes idénticos a los de estos taxones.

Por otra parte, dentro de la lavandera de Chukotka (Motacilla tschutschensis) se distinguen cuatro subespecies: plexa (reproductora en el centro/norte de Siberia), tschutchensis (Siberia oriental y meridional, norte de Mongolia y Alaska), taivana (sureste de Siberia y norte de Japón) y macronyx (Mongolia y norte de China). Generalmente, se considera que la práctica totalidad de los registros en Europa corresponden a aves de las subespecies plexa y tschutchensis, las más septentrionales dentro de la especie.

En el siguiente enlace se puede consultar un mapa con las distribuciones aproximadas de todas las subespecies de ambas especies: 

Estatus en España y Europa

Desde la separación de ambas especies, el interés por la identificación de este complejo se ha disparado en la comunidad ornitológica europea, especialmente en lo referente a la posible aparición de Motacilla tschutschensis como divagante en el continente. De hecho, desde la década de 2010, los registros de esta especie han aumentado progresivamente en Europa, hasta registrarse en la actualidad de forma regular todos los años.

La mayoría de las citas en migración se producen —como es habitual en rarezas del este— en el Reino Unido, Escandinavia y la costa atlántica de Europa central. No obstante, las citas en el interior del continente son cada vez más frecuentes. 

Durante el periodo invernal, la especie se observa con mayor frecuencia en el sur de Europa, especialmente en la Península Ibérica. Resulta especialmente destacable su presencia regular en el estuario del Tajo (Lisboa), donde se registran todos los inviernos varios individuos, con un máximo documentado de hasta 12 ejemplares en una misma temporada. Recientemente, también parece registrarse de forma regular como invernante en el delta del Ebro (Tarragona) o en las islas Canarias, además de citas puntuales en otros puntos de España.

Así, en España la especie ha experimentado un cambio radical de estatus. Desde su primer registro en el Delta del Llobregat en noviembre de 2018, se han recopilado ya unas 15 citas a nivel nacional, la mayoría de ellas desde 2023.

Identificación

Pese al aumento significativo de registros en España y Europa, la identificación de este taxón sigue siendo uno de los mayores quebraderos de cabeza a los que puede enfrentarse un pajarero europeo en la actualidad.

Tradicionalmente se consideraba que, para detectar esta especie en Europa, se debía buscar, una vez avanzado el otoño, un ave de primer invierno enteramente gris, sin presencia de amarillo y con la uña posterior muy larga. Una vez localizado un ejemplar con estas características, resulta fundamental obtener una grabación del reclamo, que por lo general debería ser intermedio entre el de una lavandera boyera occidental y el de una lavandera cetrina, o muy similar al de esta última, con un sonido más “raspy”. En el espectrograma, este reclamo suele mostrar dos barras paralelas en el lado izquierdo (o, en todo caso, más juntas a bajas frecuencias que a altas), y modulaciones en la parte descendente.

 Reclamos de lavandera de Chukotka (Motacilla tschutschensis, arriba) y lavandera boyera ( Motacilla flava, abajo). Nótense las diferencias en la orientación de las barras ascendentes y las modulaciones en la parte descendente.

 

 

Con el paso del tiempo se han ido conociendo más detalles sobre la identificación de este complejo. Actualmente sabemos que, si bien las aves de primer invierno de morfo gris son frecuentes en todas las poblaciones de tschutschensis, también están presentes en la mayoría —o quizá todas— las subespecies de flava. La frecuencia de estos morfos parece aumentar hacia el norte y hacia el este, siendo por ejemplo comunes en feldegg y no raros en thunbergii. De hecho, en l'Albufera,así como en otras localidades del mediterráneo ibérico  es relativamente frecuente, a partir de mediados de septiembre, observar juveniles con este aspecto, que seguramente correspondan a la subespecie thunbergii (M. Gil com. pers.) . Al mismo tiempo, existen juveniles de tschutschensis con tonos más amarillos, cuya frecuencia aumenta hacia el sur y el oeste de su área de distribución.

Juvenil de lavandera boyera (Motacilla flava), seguramente ssp thunbergii Estos ejemplares no son raros en l'Albufera a partir de mediados de septiembre, y quizás tengan un origen bastante oriental, sin llegar al rango de tschutschensis.

 

En cualquier caso, a partir de la información disponible en la actualidad —basada en el análisis de individuos confirmados en Europa y en el estudio de fotografías en sus áreas típicas de paso o invernada—, dentro de los juveniles de morfo gris existen ciertos detalles de plumaje que permiten afinar la identificación de posibles candidatos a tschutschensis.

Generalmente, los morfos grises de flava presentan un dorso de gris algo amarronado que contrasta con un obispillo de gris más puro, mientras que en tschutchensis el gris de todas las partes superiores suele ser uniforme, de tono ceniza, recordando al de un juvenil de lavandera cetrina. Además, en tschutschensis las auriculares suelen ser bastante oscuras, contrastando con el resto de la cabeza y las partes superiores, de gris más claro.

Asimismo, en pleno invierno es relativamente frecuente que un primer invierno de tschutchensis haya comenzado a mudar algunas plumas de las partes inferiores a plumaje adulto. En estos casos, tschutschensis tiende a mudar de forma parcheada, apareciendo el amarillo en manchas dispersas, normalmente concentradas en la parte anterior del ave (pecho, garganta y flancos anteriores), mientras que en flava el amarillo suele aparecer primero en la parte posterior, especialmente en las infracobertoras caudales.

Primer invierno de lavandera de chukotka (Motacilla tschutschensis) con la muda postjuvenil avanzada (febrero). Nótese el aspecto parcheado e intenso del amarillo, especialmente en la parte anterior del ave. Para estas fechas, ya ha mudado alguna cobertora mediana y mayor (borde amarillo), pero la mayoría siguen siendo juveniles.

 

 

Otro rasgo potencialmente útil es la muda de las cobertoras mayores y medianas: en tschutschensis lo habitual es que se retengan todas o la gran mayoría de las cobertoras juveniles hasta bien avanzado el invierno, mientras que en flava suele producirse una muda postjuvenil más o menos extensa, observándose en otoño-invierno un claro límite de muda entre plumas juveniles (con borde blanco limpio) y plumas adultas (con borde amarillento o grisáceo). No obstante, este carácter es variable según la subespecie y, posiblemente, thunbergii —la subespecie con mayor proporción de juveniles grises entre las habituales en la Península— retenga en muchos casos todas las cobertoras juveniles, por lo que no podemos considerarlo un rasgo concluyente. A todos estos caracteres de plumaje se suma el ya mencionado rasgo estructural de la uña posterior, generalmente más larga en tschutschensis. Sin embargo, existe un amplio solapamiento entre ambos taxones y, aunque una uña muy larga puede resultar indicativa, no puede considerarse diagnóstica por sí sola.

Comparación entre un juvenil de lavandera de chukotka (Motacilla tschutschensis, arriba) y de lavandera boyera (Motacilla flava, abajo)  Nótese la diferecia en el tono del gris de las partes superiores o la longitud de la uña posterior, las cobertoras mudadas o el amarillo de las infracobertoras caudales en M.flava aunque hay que remarcar que existen individuos de flava que no presentan estas últimas características.

 

 

Aunque tradicionalmente el esfuerzo de identificación se ha centrado en aves juveniles —que en efecto suelen protagonizar la mayoría de las citas de paseriformes divagantes—, en los últimos años se han producido varios registros de ejemplares adultos en Europa. En estos casos, la identificación basada en el plumaje resulta aún más compleja debido a la elevada variabilidad existente entre las distintas subespecies de ambas especies.

A diferencia de los juveniles, en los que las subespecies plexa y tschutschensis son a indistinguibles —aunque ejemplares con ceja poco marcada probablemente correspondan a plexa—, los machos adultos de ambas subespecies son a priori  claramente diferentes (si bien estudios recientes muestran que a lo largo de todo el rango de estas subespecies es posible encontrar ejemplares con ambos fenotipos, y realmente lo que cambia es la frecuencia de estos). Por un lado, plexa presenta un plumaje muy similar al de thunbergii, con cabeza gris oscuro, ausencia de ceja y garganta amarilla, siendo relativamente frecuente la presencia de un collar oscuro en el pecho. Por otro lado, la subespecie tschutschensis recuerda más a una flava, con cabeza gris azulado y una ceja blanca generalmente bien marcada. No obstante, en comparación con flava, los machos adultos de tschutschensis suelen mostrar auriculares más oscuras y algo de blanco en la parte superior de la garganta, recordando más bien a un híbrido flava × iberiae

Comparación entre machos adultos de  la subespecie nominal (arriba) y plexa (abajo) de la lavandera de Chukotka (Motacilla tschutschensis). La subespecie plexa recuerda fuertemente a thunbergii mientras que la nominal tiene un aspecto más similar a flava, o incluso a un híbrido de flava x iberiae.

 

Aunque, como se ha indicado, la identificación basada únicamente en el plumaje resulta imposible, un ejemplar en invierno con estas características —especialmente si presenta además una uña posterior notablemente larga— debería como mínimo levantar sospechas. En todo caso, la grabación del reclamo sigue siendo fundamental para confirmar la identidad de cualquier ejemplar.

Sin embargo, la identificación de tschustchensis mediante el reclamo no está exenta de problemas. Si bien un reclamo típico de flava es claramente distinto —tanto al oído como en el espectrograma— del de tschutschensis, existe toda una gama de reclamos intermedios que complican enormemente el proceso de identificación. En algunos casos, esta variación es intraindividual, con un mismo ejemplar emitiendo reclamos tipo tschutschensis o tipo flava en diferentes momentos. Esto es relativamente habitual en tschutschensis, donde el primer reclamo en vuelo, al ser levantada el ave, suele ser muy “raspy” y, conforme continúa reclamando, los sonidos se vuelven progresivamente menos modulados y más similares a los de flava.

En otros casos, todos los reclamos de un mismo individuo presentan características intermedias entre ambos taxones. Esto puede deberse a distintos factores. Por un lado, el reclamo no deja de ser un carácter fenotípico más, sujeto a variación interindividual, al igual que los rasgos estructurales o de plumaje. Por otro, Motacilla tschutschensis posee un área de distribución muy extensa, por lo que resulta lógico que diferentes poblaciones presenten ligeras variaciones en sus reclamos, al igual que sucede con las diferentes poblaciones de flava.

El complejo caso del taxón plexa

Conviene además señalar que las áreas de distribución de Motacilla flava y Motacilla tschutschensis son contiguas. Tradicionalmente se consideraba que el límite entre ambas se situaba entre los 83 y 85º E, pero análisis genéticos recientes indican que plexa se extiende más hacia el oeste, alcanzando los 69º E, cerca del límite del Paleártico occidental. En este contexto, resulta plausible la existencia de una zona de contacto con intergradación entre ambas especies.

De hecho, un análisis reciente de Hellquist (2021) muestra que, aunque los estudios basados en ADN mitocondrial indican que Motacilla tschutschensis y M. flava constituyen dos especies bien diferenciadas —considerándose plexa una subespecie de tschutschensis—, el panorama es mucho más complejo cuando se analizan los rasgos fenotípicos. Según este estudio, las diferencias observadas entre distintas regiones incluidas tradicionalmente dentro del rango de plexa son de una magnitud similar a las que existen entre las poblaciones más orientales de esta forma y las de tschutschensis propiamente dicha, y en ningún caso alcanzan el nivel necesario para justificar su reconocimiento como subespecies distintas según los criterios clásicos. En este contexto, el autor sugiere que el área atribuida a plexa podría interpretarse más adecuadamente como una amplia zona de introgresión entre Motacilla flava thunbergii y M. tschutschensis, más que como un taxón bien delimitado, cuestionando la separación en dos especies que ya hace años se había asumido en la comunidad ornitológica.

Aun así, el trabajo señala que, a gran escala, es posible asignar fenotípicamente (mediante el análisis de rasgos de plumaje, estructura y vocalizaciones) las lavanderas boyeras del ártico a tres regiones con cierta fiabilidad: (1) Escandinavia y el noroeste de Rusia, correspondientes a thunbergii; (2) la franja comprendida entre la cuenca del río Obi y la península de Taimyr y (3) Siberia oriental, al este de Taimyr, y Alaska. En base a esto, resulta razonable pensar que la mayor parte de los individuos con carácteres de tschutschensis que observamos en Europa procedan de la segunda de las regiones anteriormente mencionadas — sin perjuicio de que también pueda producirse la llegada de aves más orientales o sureñas —, lo que dificultaría una asignación taxonómica precisa. 

En definitiva, parece innegable que una parte importante de las lavanderas boyeras observadas en Europa a finales de otoño o durante el invierno en el sur del continente son de origen siberiano. Este patrón es comparable al observado en otros paseriformes transaharianos, en los que las aves detectadas en estas fechas parecen proceder mayoritariamente de poblaciones orientales. Por ejemplo, una proporción significativa de los papamoscas grises invernantes en la Península muestra rasgos de la subespecie centroasiática naumanni, y prácticamente la totalidad de las currucas zarcerillas observadas a partir de mediados de octubre parecen corresponder a ejemplares de las subespecies siberiana o centroasiática blythi/halimodendri.

No obstante, todavía queda mucho por esclarecer en relación con estas lavanderas, si bien, aunque quizás no dispongamos de la información necesaria para responder con certeza a la pregunta de “¿qué son?” muchos de estos ejemplares, siempre nos queda el consuelo de poder responder, con un margen razonable de error, a la pregunta de “¿de dónde vienen?”, y dejar las cuestiones más problemáticas de identidad taxonómica  en manos del Comité.

 

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Algunos ejemplares con rasgos de tschutschensis obervados en l'Albufera

Para terminar, vamos a analizar brevemente algunos de los ejemplares que hemos podido observar a lo largo de este y otros inviernos.

Ejemplares del presente invierno

1- Ejemplar confirmado como lavandera de chukotka (Motacilla tschutschensis): 

Ejemplar bastante típico en cuanto a plumaje. Partes superiores de un gris ceniza homogéneo, auriculares oscuras, las partes inferiores son prácticamente blancas, con apenas alguna mancha suelta de amarillo en el pecho y en la cloaca. Todas las cobertoras parecen juveniles. La uña posterior, aunque no se aprecia en las fotos, era de longitud considerable, si bien no extrema.
Los reclamos, pese a no ser los más típicos, muestran aparentemente rasgos diagnósticos de tschutschensis. En palabras de  Magnus Robb, la mayoría de los reclamos del ejemplar muestran finas modulaciones en la parte superior, son de frecuencia elevada y algunas tienen las líneas del inicio del reclamo casi verticales y paralelas, detalles que apuntan fuertemente a tschutschensis. Algunos detalles, como la pendiente cóncava o la ausencia de modulaciones en las frecuencias más bajas serían menos típicos, pero en conjunto los reclamos parecen atribuibles a un ejemplar de tschutschensis

En los siguientes enlaces se pueden encontrar algunos ejemplares similares de plumaje confirmados como tschutschensis en  Europa: (1), (2)  

 

  

2- Ejemplar muy similar al confirmado como tschutchensis, aunque en este caso cuenta  con el amarillo más intenso concentrado en la garganta y con una ceja más pronunciada. La uña es algo corta para lo típico en tschutchensis. No se consiguieron grabaciones atribuibles con certeza al ejemplar. En los siguientes enlaces se pueden encontrar algunos ejemplares similares de plumaje confirmados como tschutschensis en Europa: (1), (2), (3) 

 

  

 

3-  Ejemplar con plumaje de adulto ciertamente similar a lo esperable en un macho de flava nominal. No obstante, llaman la atención algunos detalles, como  las auriculares bastante oscuras (estilo iberiae) y el collar verdoso en el pecho, rasgos que podrían apuntar a una tschutschensis nominal. No se consiguieron grabaciones atribuibles con certeza al ejemplar. En los siguientes enlaces se incluyen algunos ejemplares de tshcutschensis de aspecto similar  fotografiados en sus áreas de distribución habituales: (1), (2) 

  

Ejemplares de inviernos anteriores

4- Ejemplar localizado el 19/01/2021 por Andrés Balfagón.  Ejemplar de primer invierno de aspecto muy peculiar. Las partes superiores parecen gris ceniza, con las auriculares oscuras y una especie de collar oscuro entre la garganta y el pecho. El amarillo de las partes inferiores se encuentra distribuido en parches irregulares, incluyendo el flanco delantero izquierdo y la garganta. Las cobertoras parecen mayoritariamente juveniles y la uña larga, aunque no se intuye bien en las fotos que se incluyen. No se pudieron obtener grabaciones del ave, aunque el aspecto apunta a tschutschensis. En los siguientes enlaces se pueden encontrar algunos ejemplares similares de plumaje confirmados como tschutschensis en Europa: (1), (2)

 

 

 

5-  Ejemplar localizado por Manolo García y Joan Balfagón el 24-02-2024. A pesar de tratarse de un ejemplar con la muda bastante avanzada (el registro se produce ya a finales de invierno), el aspecto del ave sigue llamando poderosamente la atención. Las plumas mudadas aparecen de manera muy parcheada, con el amarillo concentrándose en la parte delantera del ave. Las partes superiores que quedan sin mudar son de un gris claro sin tinte marronáceo. Aunque los reclamos grabados en el momento inicial de la observación apuntaban a flava, otros reclamos obtenidos posteriormente presentarían carácteres intermedios entre ambos taxones, por lo que quizás convendría realizar un análisis más detallado del ejemplar. En los siguientes enlaces se pueden encontrar algunos ejemplares similares de plumaje confirmados como tschutschensis en Europa: (1), (2)

 

 

No quiero terminar el artículo sin agradecer enormemente  a todas las personas que dedicaron varias jornadas de campo a intentar obtener grabaciones y fotografías de los distintos ejemplares, especialmente a Goyo Chaguaceda, Andrés Balfagón y  Jesús Carrión, así como a todas las personas que dedicaron tiempo al análisis de los reclamos y dieron su opinión al respecto, en especial a Magnus Robb, Ricardo Hevia y Bosco Dies. También agradecer a todas las personas que han compartido diferentes ideas al respecto de la identificación, taxonomía etc. de este complejo , bien sea por los diferentes grupos de Whatsapp o por privado, como Marcel Gil, Andrés Rojas o Martín Rey.

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Texto: Joan Balfagón

Fotografía de portada: Andrés Balfagón

Bibliografía consultada:

- Badyaev, A. V., B. Kessel, D. D. Gibson, J. del Hoyo, and N. Collar (2020). Eastern Yellow Wagtail (Motacilla tschutschensis), version 1.0. In Birds of the World (S. M. Billerman, Editor). Cornell Lab of Ornithology, Ithaca, NY, USA.

- Bot, Sander & Groenendijk, Dick & Van Oosten, Herman. (2014). Eastern yellow wagtails in Europe: identification and vocalisations. Dutch Birding. 36. 295-311.  

- Hellquist, Alexander. (2021). Identification and taxonomy of northern and eastern yellow wagtails - new pieces to the puzzle. Dutch Birding. 43. 333-370. 

- Hellquist, Alexander & Friberg, Fredrik & Haldén, Petter & Schmidt, Peter & Ma, Ming & Jun, Gou & Olsson, Urban & Alström, Per. (2021). Taxonomic status of grey-headed Yellow Wagtails breeding in western China. Avian Research. 12. 53. 10.1186/s40657-021-00289-y. 

- Galarías de Macaulay Library y Xeno Canto 

- https://soundapproach.co.uk/blogs/blog/calls-of-western-yellow-wagtail-eastern-yellow-wagtail-citrine-wagtail