2026 03 Febrer

Resum ornitològic 2025

Texto: Joan Balfagón

 

Enero

El año comenzó con una esperada noticia: la relocalización del archibebe patigualdo grande en l’Estany del Pujol, tras haberse localizado el anterior noviembre en las marjales de Sueca. También continuó presente una agujeta escolopácea, desplazándose entre el Tancat de Milia, el Racó de l’Olla y l’Estany del Pujol, tras haber sido observada de forma intermitente en l’Albufera desde octubre. Entre las cifras de limícolas más destacadas se registraron 140 archibebes claros en l’Estany del Pujol, 830 cigüeñuelas en el Racó de l’Olla o 396 combatientes, 68 chorlitos grises y un máximo invernal histórico de 9 correlimos de Temminck en las marjales de Sueca.

 

 

 

Con la apertura de los vedats a finales de mes y el inicio de las labores de fangueo en Cullera, comenzaron a aparecer las primeras gaviotas de interés, como una gaviota cáspica, una gaviota cana y, por cuarto invierno consecutivo, una gaviota de Delaware. Además, se volvió a contar con la presencia invernal de un fumarel aliblanco dentro de un grupo de al menos 17 fumareles cariblancos. A este grupo se sumó la presencia de una pagaza piconegra, tratándose del segundo registro histórico de invernada en el parque.

Dentro de las anátidas, lo más destacado fue la presencia de tres cercetas carretonas y dos híbridos de carretona × común —una hibridación muy poco habitual— dentro del grupo de cercetas del Racó de l’Olla.

En el mar se registró la presencia de un par de colimbos grandes, conteos de hasta 13 alcas y apenas tres negrones comunes. Asimismo, se alcanzó el máximo anual de pardela balear, con más de 2.400 ejemplares.

Entre las rapaces destacó la presencia de un juvenil de águila perdicera y de un halcón peregrino de la subespecie calidus en las marjales de Sueca.

Como viene siendo habitual en los últimos inviernos, se contó con la presencia invernal de hasta 20 aviones comunes y una golondrina dáurica. Otros paseriformes típicos de estas fechas fueron dos bisbitas de Richard en la desembocadura del Xúquer y un bisbita gorgirrojo en las marjales de Cullera.

Otras citas destacadas incluyeron la presencia de varios avetoros en diferentes puntos del parque, una temprana polluela pintoja y un máximo invernal de hasta 54 zampullines cuellinegros en las marjales de Sueca.

Febrero

Febrero continuó con el apogeo en las marjales, con la presencia continuada, por segundo año consecutivo, de un elevado número de gaviotas cáspicas: en torno a 16 ejemplares fueron observados a lo largo de la temporada. La mayoría correspondieron a aves de primer invierno, con al menos cuatro de segundo invierno y un registro destacado de un ave adulta, edad apenas registrada en l’Albufera. Además, se contó con la presencia de hasta tres gaviotas argénteas.

 

A los fumareles aliblancos y a la pagaza piconegra presentes en enero se les sumaron un nuevo ejemplar de cada especie, mientras que a la presencia del archibebe patigualdo grande se añadió, por segundo año consecutivo, la de dos archibebes patigualdos chicos, observados tanto en las marjales como en el Racó de l’Olla y l’Estany del Pujol.

Otras citas relevantes fueron la presencia invernal de un correlimos zarapitín —quizá el mismo ejemplar observado en diciembre— y un máximo invernal histórico de 121 andarríos bastardos. Otras cifras dignas de mención fueron las de 9 agachadizas chicas en la Devesa, 143 archibebes claros en el Racó, 86 archibebes oscuros en l’Estany del Pujol, 900 chorlitos dorados, 1.700 agujas colinegras y 360 combatientes en las marjales de Sueca, o 96 avocetas en el Tancat de Milia. Además, las marjales de Sueca contaron con la presencia de un inusual híbrido de garza real × garceta grande, un híbrido de garceta dimorfa × garceta común y hasta 26 cigüeñas negras.

Entre las rapaces destacó la presencia de un ratonero con fenotipo de la subespecie vulpinus, quizás procedente de la amplia zona de intergradación entre ambas subespecies.

El mar deparó la primera gran sorpresa del año con la cuarta cita para l’Albufera de pardela sombría, además de máximos de hasta 23 alcas o 61 alcatraces contados en una única jornada.

En cuanto a los paseriformes, comenzaron a sucederse las primeras observaciones prenupciales de las transaharianas más tempraneras, destacando la presencia de hasta tres mosquiteros ibéricos. Mientras tanto, en las marjales continuaron las observaciones de bisbita gorgirrojo y se registraron las primeras lavanderas blancas de la subespecie yarrellii del año.

Marzo

Marzo fue, como suele ser habitual, uno de los meses de actividad más frenética, coincidiendo con el final de la temporada de fangueo y la llegada de los primeros migrantes de larga distancia.

La temporada de gaviotas concluyó con la observación de nuevos ejemplares de gaviota cáspica, una nueva gaviota cana adulta y varias de las gaviotas argénteas presentes a lo largo del invierno. Gracias a la inundación a mediados de mes de varios campos en la Partideta (Sueca), tuvo lugar un evento difícilmente igualable: ambos archibebes patigualdos (chico y grande) llegaron a observarse en el mismo campo, en compañía de un archibebe fino, lo que permitió registrar hasta seis especies de archibebe simultáneamente —junto con los claros, comunes y oscuros—. Por lo demás, la diversidad de limícolas fue notable, aunque las cifras disminuyeron marcadamente respecto a febrero, como suele ocurrir con el secado progresivo de los arrozales.

El mar comenzó a animarse de forma significativa, con cifras récord de gaviotas enana para las últimas décadas, destacando un conteo de hasta 147 ejemplares frente al faro de Cullera. Además, se produjeron observaciones de pardela cenicienta atlántica, así como de los primeros paiños y frailecillos de la temporada. Sin embargo, la cita más destacada fue la breve presencia de un eider común en la desembocadura del Túria, que supuso el primer registro en l’Albufera desde 2012.

Aunque marzo es un mes muy esperado por la llegada de las polluelas, en 2025 la presencia de este grupo en l’Albufera fue escasa, con apenas una polluela bastarda observada en el Tancat de l’Illa y una polluela pintoja en la Séquia Nova de Silla, además de otras dos pintojas y una polluela chica detectadas en la Devesa mediante grabaciones nocturnas.

A nivel atmosférico, fue destacable la llegada a mediados de mes de masas de aire africano seguidas de un fuerte temporal de levante, lo que provocó una entrada temprana de paseriformes transaharianos sin precedentes para esas fechas. Especialmente entre los días 19 y 21 de marzo, l’Albufera se vio inundada —además de por colirrojos tizones— por grandes cifras de alcaudones comunes, abubillas, collalbas rubias, mosquiteros papialbos, currucas carrasqueñas, currucas zarceras y colirrojos reales. Entre ellas, fue posible observar taxones más escasos, como currucas tomilleras, mosquiteros ibéricos (hasta siete aves en un mismo día), alcaudones comunes baleares (ssp. badius) o mirlos capiblancos.

A partir del día 21, el cambio de vientos a componente oeste propició una mezcla entre especies sedimentadas los días anteriores y otras que aprovecharon la mejora de las condiciones para migrar hacia el norte, dando lugar a una jornada épica en la que se registraron en paso activo paseriformes como gorrión chillón – segunda cita para l’Albufera –, piquituertos, picogordos, cuervos y críalos, además de la breve observación de un probable macho de segundo año de curruca sarda en las dunas frente al Casal d’Esplai. El paso de rapaces fue igualmente interesante, con un movimiento destacado de cernícalos —entre ellos varios primillas— y al menos un macho adulto de aguilucho papialbo. Los días siguientes fueron también muy dinámicos en cuanto a migración activa, registrándose especialmente grandes cifras de hirundínidos, con máximos diarios de 1.526 aviones roqueros o 1.589 aviones zapadores. Otros máximos diarios destacables fueron los de 22 terreras, 1.500 pinzones, 65 vencejos reales, 617 pardillos o 51 gavilanes.

Abril

Con el secado generalizado de los arrozales, la actividad durante el mes de abril se concentró principalmente en la Devesa y en el litoral. El paso activo continuó siendo muy entretenido, con cifras diarias destacadas de hasta 2.351 lavanderas boyeras, 38 bisbitas arbóreos, 126 golondrinas dáuricas y 4.018 golondrinas comunes, así como observaciones en paso activo de oropéndolas, carracas o bisbitas campestres. Por otro lado, mediante el NOCMIG pudieron detectarse hasta cuatro escribanos hortelanos en una misma jornada. 

En el mar se obtuvo una segunda observación anual de pardela sombría, además de máximos diarios de cinco págalos parásitos o siete págalos pomarinos.

A la cita de polluela bastarda de marzo se sumaron dos nuevas observaciones, una en el Lago y otra en el Tancat de la Ratlla, mientras que las polluelas pintojas y chicas continuaron registrándose mediante NOCMIG. Las observaciones de avetoros, por su parte, se mantuvieron en diferentes puntos del Lago.

Los charranes elegantes hicieron acto de presencia un año más en el Racó, junto a un híbrido de elegante × patinegro ya presente el año anterior.

Las sedimentaciones de paseriformes migrantes se produjeron en cifras más discretas que en marzo, aunque pudieron observarse varios mosquiteros silbadores, bisbitas gorgirrojos —con un máximo de cinco ejemplares en campos de la Maquial—, alcaudones comunes baleares o una curruca mirlona. La detección de un carricerín cejudo cantando en la Punta de Llebeig a finales de mes supuso el único registro anual en l’Albufera de esta amenazada especie.

 

Mayo

Los primeros días de mayo se caracterizaron por los vientos de poniente, que propiciaron el registro de planeadoras en paso activo por la Devesa. Destacaron conteos diarios de hasta 133 abejeros o 34 milanos negros, registrándose además las últimas cigüeñas blancas y negras del paso prenupcial. El movimiento de estas especies estuvo acompañado por el de carracas, oropéndolas, tórtolas europeas, abejarucos y vencejos comunes, llegando a contabilizarse hasta 1.900 ejemplares de estos últimos en una única jornada de apenas tres horas.

Por otro lado, tras un mes de abril sin zonas propicias para la sedimentación de limícolas en las marjales, el fangueo del Tancat de l’Alcatí favoreció la observación de buenas cifras de limícolas en  paso prenupcial, destacando concentraciones de más de 100 archibebes comunes o 130 chorlitejos grandes, además de la presencia de especies más escasas como un par de agujas colipintas, un correlimos gordo o dos correlimos de Temminck. Junto a los limícolas, fue igualmente destacable la presencia estival de al menos cinco gaviotas enanas de todas las edades.

La sedimentación de paseriformes fue especialmente escasa y apenas se registraron cifras de interés. Únicamente se obtuvieron algunas observaciones de ejemplares aislados de mosquitero silbador o papamoscas gris balear, mientras que hasta cinco bisbitas gorgirrojos continuaron observándose en los campos de la Maquial. Un evento llamativo fue la llegada, tras varias semanas de ausencia, de numerosos machos cantores de mosquitero común a principios de mes, que precedieron a una observación extremadamente tardía de mosquitero ibérico el día 31.

El mar continuó mostrándose especialmente animado, con cifras elevadas para las fechas de pardela balear —con balsas de hasta 700 ejemplares— o pardela cenicienta, de la que se llegaron a observar hasta 150 ejemplares simultáneamente. Además, siguieron registrándose observaciones de paiños —hasta 11 en una sola tarde en el litoral de la Devesa—, así como de págalos pomarinos y parásitos.

En la colonia de larolimícolas del Racó de l’Olla, además de los charranes elegantes, que un año más intentaron la reproducción sin éxito, fue destacable la presencia de un adulto de charrán rosado a finales de mes.

Por último, el NOCMIG deparó nuevos registros de polluela chica y codorniz, además de detecciones de ostrero y una cita tardía de críalo.

Junio

La primera quincena de junio transcurrió con la habitual calma que caracteriza estas fechas. No obstante, a finales de mes, el paso postnupcial de limícolas comenzó a ganar protagonismo, con los primeros registros de una notable diversidad de especies, que actuaron como preludio de una de las citas más esperadas para l’Albufera: un macho adulto de chorlitejo mongol grande observado en el Tancat de l’Alcatí el último día del mes.

Las gaviotas enanas continuaron con su particular  veraneo en el parque, mientras que otras citas estivales destacadas fueron las de un juvenil de avefría —en una zona que viene acumulando observaciones estivales en los últimos años—, una agachadiza común realizando vuelos de display, o varios juveniles de zampullín cuellinegro en enclaves poco habituales.

La gran sorpresa en el mar la protagonizó una pardela capirotada, que supuso la segunda cita para l’Albufera.

En cuanto a los paseriformes, fueron reseñables una cita tardía de collalba gris a principios de mes, observaciones plenamente estivales de mosquitero papialbo o buscarla pintoja, así como la presencia reproductora de ruiseñor común.

El charrán rosado del Racó volvió a hacer acto de presencia a principios de mes, mientras que el NOCMIG continuó aportando citas estivales de codorniz y polluela chica.

Julio

El mes de julio comenzó de forma similar a como terminó junio, con una primera cita para l’Albufera en forma de limícola asiático: una avefría coliblanca —presumiblemente el mismo ejemplar observado anteriormente ese mismo año en el delta del Ebro y en el delta del Llobregat— hizo un breve acto de presencia en las marjales de Sueca, suponiendo el segundo registro para España.

Por lo demás, el paso postnupcial de limícolas se desarrolló con una buena variedad de especies, aunque todavía con cifras bajas para la mayoría de limícolas árticos, destacando únicamente un máximo de 27 zarapitos trinadores entrando desde el mar o la observación de hasta ocho correlimos de Temminck en el Tancat del Rei. Únicamente se obtuvo una cita de archibebe fino en este mismo enclave, mientras que el Tancat de l’Alcatí contó con la presencia de dos agujas colinegras islandesas.

Por otro lado, la extraordinaria abundancia de odonatos del género Sympetrum en las marjales propició la presencia de grandes concentraciones de fumareles, destacando grupos de más de  600 fumareles cariblancos. Del mismo modo, el mes de julio fue especialmente prolífico para el fumarel aliblanco, que apareció en fechas excepcionalmente tempranas —con el primer adulto el 4 de julio y el primer juvenil el día 20—. Estas observaciones tan tempraneras, coincidentes con las de otras localidades como Doñana o el delta del Ebro, podrían estar relacionadas con una reproducción en áreas más meridionales de lo habitual durante la primavera.

Un verano más, destacó la presencia estival de tarro canelo, con un grupo de hasta nueve ejemplares en el Tancat de Milia.

Una nueva cita de pardela sombría supuso el tercer registro anual de la especie, igualando en un solo año el total de citas históricas previas.

Por último, fue reseñable la presencia estival de algunos paseriformes y afines poco frecuentes en este periodo, como cucos, golondrinas dáuricas, grajillas, alcaudones comunes o un colirrojo tizón.

Agosto

Durante el mes de agosto, el paso de limícolas avanzó todavía con lentitud, y no fue hasta los últimos días del mes cuando comenzó a apreciarse una llegada más marcada de limícolas árticos. En el Tancat de l’Alcatí destacaron cifras de hasta 92 correlimos menudos o 110 zarapitines. Por su parte, el Tancat del Rei contó con un adulto de correlimos pectoral, que supuso el primer registro de la temporada. Además, al igual que en el postnupcial anterior, se registraron cifras destacadas de hasta 15 correlimos de Temminck, todos ellos adultos. Otras cifras relevantes fueron las de 153 andarríos bastardos o 300 canasteras.

El paso de paseriformes dio sus primeras señales de actividad, con los primeros registros postnupciales de las especies transaharianas más habituales. Junto a estas, destacó el anillamiento de un juvenil de alcaudón dorsirrojo, que supuso la sexta cita para l’Albufera.

Por su parte, el paso de planeadoras se hizo patente con la llegada de un grupo de más de 400 cigüeñas blancas, que pasaron la noche en Sollana, tratándose de uno de los grupos más numerosos jamás registrados en l’Albufera. También fue destacable la observación de un buitre leonado, asociado, como suele ser habitual, a jornadas de fuertes vientos de poniente.

Septiembre

Durante el mes de septiembre, la migración de limícolas alcanzó su punto álgido. El primer juvenil de correlimos pectoral apareció el 13 de septiembre y, a partir de entonces, el número de ejemplares fue aumentando rápidamente hasta un máximo simultáneo de cuatro individuos el día 18 en el Tancat del Rei. No obstante, el evento más destacado del mes fue la llegada de hasta cuatro ejemplares juveniles de correlimos canelo, registrados en tres campos fangueados en distintos puntos del marjal. Esta llegada coincidió con observaciones en otros puntos de la Península, lo que convirtió a 2025 en el mejor año para la especie a nivel estatal desde 2011. En el caso de l’Albufera, supuso el mejor año histórico para la especie, superando las tres citas registradas en 2011.

 

La actividad de limícolas neárticas no se limitó a estas especies, sino que a la presencia de pectorales y canelos se sumaron la observación de un archibebe patigualdo chico adulto en el Tancat de l’Alcatí y la de una aguja escolopácea adulta entre l’Estany y el Racó. Estas especies parecen registrarse cada vez con mayor frecuencia en el Mediterráneo ibérico, y es posible que algunas observaciones correspondan a los mismos ejemplares repitiendo año tras año rutas migratorias similares.

No sólo se registraron especies de especial interés, sino que las cifras durante el mes de septiembre fueron muy elevadas para la mayoría de limícolas árticos. Mientras que a principios de mes todavía predominaban los adultos, la proporción de juveniles fue aumentando progresivamente hasta que, a mediados de mes, estos representaban la inmensa mayoría de los individuos de correlimos zarapitín y una fracción muy elevada en otras especies, con la excepción habitual de los chorlitejos grandes. Algunos máximos diarios registrados en una única localidad fueron los de 149 correlimos zarapitines, 97 correlimos comunes, 192 correlimos menudos o 29 chorlitejos patinegros en el Tancat de l’Alcatí; 19 correlimos de Temminck, 8 correlimos gordos o 175 chorlitejos chicos en el Tancat del Rei; o 231 combatientes, 99 andarríos bastardos y 355 chorlitejos grandes en varios campos fangueados próximos a la Corretjola y l’Alter del Malvinar.

Además, se produjeron diversas observaciones de archibebe fino —con un máximo de dos ejemplares juntos—, un juvenil de chorlito carambolo en el Racó de l’Olla, cuatro vuelvepiedras o los primeros juveniles de aguja colipinta.

Las cifras elevadas no se limitaron a los limícolas. Un grupo de hasta 36 ejemplares de pagaza piquirroja sobrevolando el Racó de l’Olla supuso un máximo histórico para l’Albufera, mientras que otro grupo de hasta 181 fumareles comunes constituyó uno de los conteos más elevados de los últimos años.

Entre los paseriformes, lo más destacado fue la presencia, un postnupcial más, de al menos un ejemplar de primer invierno de lavandera cetrina en el Tancat de l’Alcatí. Además, a finales de mes se produjo una notable sedimentación de paseriformes transaharianos, caracterizada por cifras elevadas de colirrojo real, collalba gris, papamoscas cerrojillo o bisbita arbóreo. Otra cifra postnupcial reseñable fue la concentración de unas 60 tórtolas europeas en el Tancat del Rei.

Por su parte, el grupo de tarros canelos aumentó hasta los 10 ejemplares y se desplazó por numerosos puntos del Parque.

Otras citas de interés fueron la observación de un halcón de Eleonora sobrevolando el Racó de l’Olla o el rescate de un guión de codornices de las fauces de un perro en una playa de Cullera.

Octubre

Durante el mes de octubre, la actividad de limícolas se frenó considerablemente, aunque todavía se mantuvieron durante algunos días uno de los correlimos canelos y la agujeta escolopácea del mes anterior. De igual forma, el grupo de tarros canelos continuó con su particular tour por l’Albufera, apareciendo en distintos extremos del parque.

No obstante, la racha de nuevas rarezas continuó, esta vez con citas correspondientes a otros grupos taxonómicos. El 12 de octubre se observó en Alfafar un juvenil de águila pomerana, que supuso el primer registro para l’Albufera de otra especie muy esperada. Otras rapaces reseñables durante el mes fueron un milano real, varios alcotanes y los primeros aguiluchos pálidos.

Por otro lado, la revisión de las primeras concentraciones importantes de gaviota reidora dio sus frutos con la observación de una gaviota guanaguanare adulta el 5 de octubre en el Vedat Vell de Sueca, que supuso el tercer registro para l’Albufera.

Otro registro excepcional fue el de dos avutardas entrando desde el mar el 23 de octubre, coincidiendo con una jornada de fuertes vientos de poniente.

Un nuevo episodio de sedimentación de paseriformes migrantes tuvo lugar en torno al 10 de octubre, asociado a un temporal de gregal que, en la línea del ocurrido a finales de septiembre, provocó la entrada en grandes cifras de colirrojos reales, bisbitas arbóreos y papamoscas cerrojillos. No obstante, en esta ocasión  se produjo además una notable llegada de migrantes de corta distancia, como petirrojos, colirrojos tizones o zorzales comunes. La especie más destacada asociada a este episodio fue un confiado juvenil de roquero rojo en la Muntanyeta, que supuso una de las pocas citas recientes en el entorno de l’Albufera. Además, unos días más tarde se registraron dos mosquiteros bilistados en el Pujol Vell, en un año de escasas citas de la especie en la Península.

El NOCMIG volvió a producir jornadas muy entretenidas, con máximos diarios de 98 bisbitas arbóreos, 871 zorzales comunes, siete mirlos capiblancos, una polluela chica o un acentor común.

Otras citas relevantes fueron la de una polluela pintoja recogida en la Gola del Rei, una codorniz entrando desde el mar en el Recatí, la concentración de unas 100 golondrinas dáuricas en el Mareny de Barraquetes o la presencia de dos cuervos en el Brosquil. Asimismo, se produjeron las primeras citas postnupciales de especies típicamente invernales, con observaciones de hasta cuatro porrones pardos, diez cigüeñas negras o las primeras grullas y palomas zuritas. Por último, un año más se registró la presencia invernal de un grupo de cogujadas montesinas en las dunas litorales del Dosel.

Noviembre

Noviembre fue probablemente el mes más tranquilo del año en l'Albufera. La ausencia de campos fangueados hizo que las cifras de limícolas fueran modestas, aunque un invierno más se confirmó la presencia invernal de al menos tres correlimos de Temminck, además de una aguja colipinta tardía en el Racó de l’Olla. También en las marjales se registró, un año más, la presencia de un híbrido entre garceta dimorfa y garceta común, así como varios grupos de hasta 24 grullas. El milano real continuó presente en las marjales interiores, mientras que a finales de mes se volvió a registrar un buitre leonado asociado a jornadas de fuertes vientos de componente oeste.

El mar se mantuvo muy tranquilo, sin apenas citas de interés, aunque comenzaron a llegar los primeros grupos de pardela balear, con cifras  que no obstante no superaron los 500 individuos.

Entre los paseriformes, destacó la presencia de un bisbita de Richard en el límite sur del parque y de un mosquitero común siberiano en la Muntanyeta dels Sants, así como una notable entrada —al igual que en el resto de la Península— de reyezuelos sencillos. Otras citas de interés fueron las de un zorzal charlo o tres vencejos pálidos en la Devesa. Las jornadas de NOCMIG aportaron, por su parte, máximos diarios de hasta 13 mirlos capiblancos, aunque las cifras de zorzal alirrojo fueron más bajas de lo habitual. Asimismo, se registraron dos bisbitas arbóreos tardíos.

Diciembre

Con el inicio de los trabajos de fangueo en las marjales de Sueca, las cifras de limícolas comenzaron a incrementarse progresivamente, registrándose hasta 245 combatientes, 30 chorlitejos chicos, 122 chorlitejos grandes, 190 correlimos menudos, 25 andarríos bastardos u ocho zarapitos reales, entre otras cifras. Con la llegada de los primeros bandos numerosos de avefrías —con máximos diarios de hasta 1.500 ejemplares— se produjo una de las observaciones más esperadas: un avefría sociable de primer invierno, que supuso el primer registro para l’Albufera de esta especie tras décadas de búsqueda. Otras citas destacadas de limícolas fueron la presencia invernal de varios correlimos de Temminck, un correlimos zarapitín y un archibebe fino, siendo este último el primer registro plenamente invernal para l’Albufera.

Las cifras de rapaces fueron también especialmente elevadas, con decenas de ratoneros y una notable presencia de esmerejones y halcones peregrinos repartidos por todo el marjal. Un águila moteada observada entre las marjales de Sueca y Sollana —posiblemente ya detectada a finales de noviembre— permitió disfrutar de la invernada de esta especie en l’Albufera por primera vez desde el invierno 2016/17, mientras que un segundo ejemplar, sin poder descartarse hibridación con águila pomerana, fue localizado en el Vedat de Silla. Además, se registró la presencia de dos águilas perdiceras —un joven en el Racó de l’Olla y un adulto en las marjales— y de un joven de culebrera europea en Cullera. Por el contrario, las cifras de búho campestre se mantuvieron discretas, con no más de dos ejemplares observados simultáneamente. El milano real continuó su invernada en las marjales interiores, donde un espléndido macho de aguilucho papialbo puso el broche de oro al año durante los últimos días del mes.

No obstante, las marjales depararon aún más sorpresas. El esfuerzo dedicado a la obtención de grabaciones de un grupo de al menos 15 lavanderas boyeras en el Portet de Sollana permitió confirmar la asignación de al menos uno de estos ejemplares —además de los reclamos de otro individuo no asignado— como lavandera de Chukotka, lo que supuso el primer registro para l’Albufera y para la Comunitat Valenciana de esta especie, cada vez más frecuente en España. Asimismo, se produjo una nueva observación de bisbita de Richard en las marjales interiores y una llamativa lavandera blanca leucística en los alrededores de la Muntanyeta dels Sants.

Otras citas destacadas en las marjales fueron la concentración de hasta 65 zampullines cuellinegros frente a l’Illa, hasta 12 palomas zuritas, una codorniz o la primera gaviota argéntea del invierno en las marjales interiores, mientras que el híbrido de garceta dimorfa y común continuó observándose en los arrozales próximos a la Muntanyeta.

El mar se presentó sorprendentemente vacío para las fechas, con apenas pequeños grupos de pardelas, cifras muy bajas de negrón común —con un máximo de solo dos ejemplares— y una ausencia prácticamente total de álcidos. Un colimbo grande realizó una breve aparición frente a la Gola del Pujol, mientras que una serreta mediana decidió pasar el invierno en el interior de la desembocadura del Túria. Además, se produjeron varias observaciones desde el litoral de una gaviota cana de primer invierno.

Las cifras de pinzón real, como en los últimos inviernos, fueron muy bajas, con apenas algún ejemplar aislado en zonas de marjal. En contraste, continuó el buen otoño-invierno de reyezuelos, con un máximo de diez ejemplares en el itinerario del Racó de l’Olla.

Un invierno más, se registró la invernada de buenos grupos de golondrina común y avión común, a los que en esta ocasión se sumaron los vencejos pálidos, con cifras inéditas para el periodo invernal en l’Albufera.

 

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Fotografía de portada: Samuel Aunión