Finaliza la inundación invernal del marjal
Después de casi cuatro meses de inundación invernal, la totalidad de la superficie arrocera del parque natural de l’Albufera ya ha sido desecada. El marjal de Catarroja, con una gestión hídrica que debería ser ejemplo para el resto de zonas arroceras del parque, ha sido el último en drenarse, dando lugar a concentraciones de varios miles de gaviotas y garzas hasta hace bien poco.
La inundación del marjal en invierno suele iniciarse a mediados de octubre y se prolonga durante los meses siguientes, sin embargo muchas zonas de arrozal apenas mantienen niveles de agua, siendo incluso desecados en pleno invierno. El drenaje de los arrozales, que tradicionalmente se iniciaba el primer día de enero y se prolongaba durante meses, en la actualidad se ve acelerado por el uso de potentes sistemas de bombeo, provocando la desecación temprana de extensas zonas de marjal.
Sin duda, la inundación invernal del marjal y el mantenimiento de los niveles de inundación, conocidos como “perellonà”, son las medidas de gestión hídrica que en la actualidad garantizan la importancia de l’Albufera como zona de invernada de aves acuáticas. En este sentido, buena parte de la comunidad de aves depende del mantenimiento de una extensa superficie inundada; prueba de ello es que las cifras de invernantes disminuyen, en apenas dos meses, de valores por encima de 70.000 aves (hasta 100.000 aves acuáticas en enero de 2008), a apenas 12.000 aves (mayoritariamente ánade azulón) a mediados de marzo.
La ausencia de hábitats naturales extensos y con la calidad necesaria, alternativos a los arrozales inundados, hace que la práctica totalidad de las aves acuáticas (limícolas, garzas y anátidas fundamentalmente) tengan que abandonar temporalmente l’Albufera ante la falta de recursos alimenticios. Este “estrés trófico” durará casi dos meses, hasta que nuevamente vuelvan a ser inundados los arrozales del parque natural a finales del mes de abril.
