La buscarla unicolor Locustella luscinioides es una de estas especies palustres que, a lo largo de los próximos meses, resultará habitual en les mates y zonas de vegetación palustre de la laguna, en el estany de La Plana, la bassa de Sant Llorenç y puntualmente otras zonas de l’Albufera. Escuchar el trino sostenido e ininterrumpido de su reclamo, que recuerda en mucho a un grillo, supone la mejor manera para localizar a esta especie que suele cantar en lo alto de la vegetación. Se trata de un paseriforme transahariano, que en invierno se desplaza hasta ocupar zonas palustres de África acuatorial, entre Senegal, Chad, Ghana y Sudán. Desde finales de marzo, empiezan a observarse los primeros migrantes que ocuparán buena parte del continente europeo y la parte occidental de Asia.
La buscarla unicolor es una especie muy selectiva y exigente en cuanto al hábitat de nidificación, y dado que se trata de aves insectívoras, son especialmente sensibles a las alteraciones y cambios de la vegetación, de los niveles de inundación y a los efectos que tiene el empleo masivo de determinados plaguicidas. La fragmentación y desconexión de los hábitats de cría son, también, otra de las amenazas con la que se encuentra este paseriforme. El Libro Rojo de las Aves de España, considera a esta buscarla como “Casi Amenazada”, dado que cuenta con una pequeña población en declive (menos de 2.000 parejas), concentradas en Andalucía, las dos Mesetas y los humedales del Mediterráneo.
