En primavera, el bisbita gorgirrojo adquiere una coloración herrumbrosa en el pecho, cara y mejillas característica que facilita enormemente su identificación. Este rasgo se pierde en el periodo postnupcial y en invierno, cuando su identificación puede llegar a resultar bastante complicada. El canto es también otro de los detalles que mejor permiten diferenciar a este migrante escaso, ya que el reclamo agudo y lastimero que emite al levantar el vuelo resulta diagnóstico y muy diferente al que suele hacer cualquier otro bisbita. Estos últimos meses se han dejado ver, en diferentes ocasiones, en zonas abiertas encharcadas y con apenas vegetación, lugares poco habituales en l’Albufera donde siempre es agradable dar con esta especie.
Se trata de uno de los migrantes orientales de larga distancia más esperados a lo largo de la primavera. Es un bisbita típico de prados y pastizales húmedos y encharcados, que suele presentarse casi todos los años en zonas de huerta y el marjal de l’Albufera, aunque en muy reducido número y casi exclusivamente durante el paso prenupcial (desde mediados de abril hasta la primera mitad de mayo). Este mes es, sin duda, el mejor periodo del año para dar con el bisbita gorgirrojo Anthus cervinus, una especie que se reproduce en localidades al norte del Círculo Polar Ártico, en una estrecha franja de superficie que discurre desde el norte de Europa al extremo occidental de Alaska. En su largo desplazamiento hacia sus cuarteles de invernada, este migrante alcanza el continente africano al sur del Sahara y el sureste de Asia.
